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De la inversión a largo plazo al “timing”: Reflexiones sobre el manejo de volatilidad a corto plazo


José Miguel Farías, Asesor de Inversión.- En medio de una situación tan significativamente negativa como la que estamos atravesando en los mercados financieros a nivel global en las últimas semanas, parecería sensato, en mi opinión, que lo más relevante en este momento es intentar ayudar a la gente a comprender la importancia de una estrategia de asignación de activos adecuada que les permita gestionar eficazmente su capital a través de los ciclos del mercado.


Como asesores de inversión y gestores de portafolios, solemos hacer siempre hincapié en la importancia que tiene para nuestros clientes el poseer acciones si se tiene una visión enfocada a largo plazo. Dicha aseveración, como sabemos, se encuentra respaldada por una gran cantidad de datos históricos que siempre son destacadas desde el nivel más básico en todos los cursos de finanzas. En términos generales, los clientes entienden y aprecian los frutos el poseer acciones a largo plazo y aceptan seguir una estrategia de inversión en las buenas y en las malas.


Retorno Real de Índices de Inversión (1802-2013)

Fuente: Stocks for the Long Run, Jeremy Siegel.


Esta estrategia suele funcionar siempre, hasta que los mercados empiezan a caer. Cuando los titulares aterradores comienzan a aparecer en las noticias, el comportamiento de los inversores cambia radicalmente. De la noche a la mañana, los clientes que estaban “cómodos” con su portafolio de acciones tienen la preocupación de que están demasiado expuestos al mercado. Y así paulatinamente, cuando ya han perdido el 20% o el 25% de sus portafolios, el nerviosismo por salir de la bolsa es su principal preocupación.


Y aunque los asesores suelen hacer todo lo posible para desalentar este comportamiento reaccionario, a veces no tendrán éxito o concluirán que es en su propio interés hacer lo que el cliente dicta, incluso cuando puede no ser en el mejor interés del cliente.


Este es el principal problema con esta mentalidad: primero, se asume que este tipo de oscilaciones a corto plazo son realmente predecibles, cuando en realidad no lo son. Nadie puede predecir que harán los mercados. Segundo, nunca termina con esa primera decisión. Considere un cliente que decide reducir su asignación de capital después de ver una serie de titulares aterradores -y pérdidas en su cartera- durante las últimas dos semanas. De repente, están buscando respuestas en las actividades diarias del Sr. Mercado (Analogía de Benjamin Graham). Una venta continuada durante la próxima semana o dos proporcionará una sensación de logro. Sin embargo, incluso si adivinas correctamente los movimientos a corto plazo, el juego no termina ahí. Ahora necesitas tomar otra decisión: ¿Debes quedarte quieto, vender aún más, o volver al mercado?


Este escenario se desarrolla a cada paso. Independientemente de si las acciones están subiendo o bajando, es la misma pregunta: ¿y ahora qué?


Al final, esto se convierte en un juego de tratar de adivinar a los demás participantes del mercado en el siguiente movimiento hacia arriba o hacia abajo. Convierte lo que solía ser una cartera seria de inversión, enfocada en las capacidades competitivas de las empresas en el portafolio y en su capacidad de ser sostenibles en el largo plazo en un juego de adivinanzas basado en corazonadas sin fundamento. Se convierte en todo acerca de la oportunidad del mercado, y es un enfoque que probablemente genere resultados deslucidos a largo plazo. Puedo pensar en muchos inversionistas que han hecho grandes fortunas en el mercado de valores, pero pocos, si es que hay alguno, lo han hecho centrando sus esfuerzos en agarrarle el “timing al mercado”.


Muchos caen en la trampa de pensar que están protegiendo sus ahorros manipulando su asignación de activos de esta manera, pero en general están haciendo exactamente lo contrario. Se olvidan que, en un horizonte temporal a largo plazo, los altibajos del mercado se cuidan a sí mismos y, en última instancia, dan lugar a atractivos rendimientos. Eso sólo funciona si eres capaz de aceptar la volatilidad a corto plazo (especialmente las pérdidas) y permanecer invertido a largo plazo. En un intento de evitar resultados poco atractivos a corto plazo, los inversionistas se establecen con demasiada frecuencia para obtener resultados poco atractivos a largo plazo.


Autor: José Miguel Farías, Asesor de Inversión. Gestor de Portafolios de Arca Asset Management. Director de Finanzas en Rendivalores Casa de Bolsa.

La información, comentarios y análisis de nuestros especialistas tienen un carácter meramente informativo y no constituyen un análisis exhaustivo de los aspectos tratados. La información suministrada no puede ser considerada como una asesoría financiera o de inversión.

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