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¿El pasado se repite?: el Mercado accionario estadounidense de la próxima década


Resumen

En aras de facilitar la construcción de portafolios de inversión se usa el supuesto de que los retornos de las acciones siguen distribuciones normales, por lo que en el largo plazo tiende a revertir al valor medio. Tal supuesto es útil para hablar del retorno de acciones en un contexto atemporal, como se puede dar en un salón de clases, pero al usarlo para dar consejos de inversión para momentos específicos, se corre el peligro de crear falsas expectativas.

En aras de facilitar la construcción de portafolios de inversión se usa el supuesto de que los retornos de las acciones siguen distribuciones normales, por lo que en el largo plazo tiende a revertir al valor medio. Tal supuesto es útil para hablar del retorno de acciones en un contexto atemporal, como se puede dar en un salón de clases, pero al usarlo para dar consejos de inversión para momentos específicos, se corre el peligro de crear falsas expectativas.


La verdad es que la mayoría de los inversionistas no tienen un horizonte de inversión que coincida con el “largo plazo” de las estadísticas y esto de alguna forma lo confirma el hecho de que el desempeño financiero de los inversionistas está muy condicionado por el momento histórico en que se dan las inversiones. Es decir, si usted invierte dentro de un ciclo económico de bajo crecimiento, al menos la porción en acciones de su portafolio tendrá un nivel de desempeño similar al de dicho ciclo, y para compensar usted debería hacer un esfuerzo de ahorro mayor al de aquellos que tuvieron la suerte de ahorrar en un contexto económico expansivo. Estos comentarios iniciales nos permiten presentar con mayor claridad las declaraciones, en la revista Barron´s de Rob Arnott , presidente de Research Affiliatte, un de grupo de asesoría financiera que maneja 185 millardos de dólares a través de una familia de 198 fondos de inversión distribuidos en conjunto con PIMCO, FTSE/Russell y Charles Schwab.


El Sr. Arnott hace mención al hecho de que durante los últimos cien años, en los EE.UU., el dividendo promedio ha sido de 4,5 por ciento, pero en décadas recientes apenas ha promediado 2 por ciento. Para alcanzar el retorno total accionario de 10%, que ha sido el promedio del último siglo, se necesitaría un crecimiento de los precios de los títulos valores del orden del 8 por ciento, lo que sólo sucede al final de un ciclo recesivo y no en el pico de un ciclo económico como el actual.

El rendimiento de dividendos para el S&P 500 se calcula al encontrar el promedio ponderado del dividendo de todo el año reportado más recientemente por cada compañía que cotiza en bolsa, luego dividiéndolo entre el precio actual de la acción. Los rendimientos son publicados y calculados diariamente por Standard & Poor's y otros medios financieros.

El cociente precio/utilidad por acción de Shiller que es un indicador ampliamente usado para señalar si un mercado accionario, o una acción en particular esta sobre o subvaluada, está en niveles de 32 en la actualidad, usando como referencia el S&P 500, siendo su promedio histórico 17, por lo que para converger al promedio histórico las acciones deberían tener un crecimiento negativo interanual del orden 6% en los próximos 10 años. Como nota al margen debemos recordar que el hecho de que un mercado esté sobrevaluado no significa que la corrección sea inminente.

La ratio precio-beneficio ajustada cíclicamente, comúnmente conocida como ratio CAPE, Shiller P/E, P/E 10, es una medida de valuación aplicada usualmente al mercado de valores S&P 500 de EE.UU.​ Se la define como el precio de mercado dividido por la media de diez años de ingresos netos después de impuestos (media móvil), ajustado por inflación. Como tal, es usada principalmente para evaluar rendimientos futuros probables de valores (acciones) en escalas temporales de 10 a 20 años, con valores de CAPE superiores al promedio implicando rendimientos promedio inferiores a su promedio anual de largo plazo. No pretende ser un indicador de inminencia de crisis de mercado, a pesar de que elevados valores de CAPE han sido asociados a tales acontecimientos.

Una valuación de 32, implica que el mercado accionario estadounidense está valorado para un escenario perfecto, es decir aquel donde las empresas componentes del índice mantendrán su liderazgo en sus sectores de actividad, y no serán afectadas por tecnologías disruptivas como pueden ser la masificación del uso de la inteligencia artificial, o los cambios de patrones de consumo hacia productos orgánicos fabricados por empresas locales.


El consejo del Sr. Barnett para sobrevivir a esta década de contracción es ante todo desarrollar una actitud “disidente” frente al riesgo financiero. Es decir, atreverse a comprar esas acciones extremadamente castigadas de los mercados emergentes, y aguantarlas hasta que finalmente sus precios se recuperen, sin dudar ni un momento cuando los artículos de prensa o los formadores de opinión digan que el Armagedón, o el Ratnarog si usted prefiere la versión nórdica del fin del mundo, está a pocos días de ocurrir.

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