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La sopa de letras de la Reserva Federal


Antes de la pandemia del Covid-19 la FED solamente podía comprar o dar préstamos sobre títulos de renta fija que tuviesen la garantía del Gobierno Federal de EE.UU. Ahora, debido a esta crisis, puede actuar también como garante de emisores de títulos y como proveedora de liquidez en los mercados secundarios de títulos financieros a través de una serie de programas que se describen en esta columna.

La semana anterior Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal (FED) pronunció en un webcast del Brookings Institution una frase que debería ser parte de todo libro de texto que hable del rol de los bancos centrales y esta es: “los bancos centrales tienen poder para prestar pero no para gastar, por lo que solo pueden entregar dinero a las instituciones con la expectativa que este les sea devuelto, y no pueden otorgar fondos no recuperables”.


Sin embargo, a partir de la crisis del corona virus hay poderes adicionales que la FED tiene tiempo ejerciendo pero solo hasta ahora han ganado notoriedad y estos son: el actuar como garantes de emisores de títulos y actuar como proveedores de liquidez a los mercados secundarios de títulos financieros.


Antes de la pandemia del Covid-19 la FED solamente podía comprar o dar préstamos sobre títulos de renta fija que tuviesen la garantía del gobierno federal, es decir treasuries, papeles emitidos por instituciones hipotecarias garantizados por su cartera de préstamos, así como los generados por la Federal National Mortgage Association (Fannie Mae) y la Federal Housing Administration (Freddie Mac), que son empresas privadas, patrocinadas por el gobierno estadounidense, creadas con objeto de dar liquidez al mercado secundario de hipotecas.


Para dar respuesta a las demandas financieras de la economía, la FED ha activado cinco programas, conocidos popularmente como la sopa de letras, que responden a necesidades muy específicas de instituciones financieras, fondos de inversión, y corporaciones grandes, medianas y pequeñas. Ellos son:


  • CPFF (Commercial Paper Funding Facility): este programa de asistencia financiera compra papeles comerciales directamente a sus emisores, que son compañías que buscan financiamiento para su capital de trabajo. Los plazos de vencimiento de estos títulos son inferiores a 360 días.

  • PMCCF (Primary Market Corporate Credit Facility) : es un vehículo de inversión que compra directamente a las empresas emisoras títulos con vencimientos superiores a 10 años.

  • TALF (Term Asset-Backed Securities Loan Facility): fondo de garantías para apoyar la emisión de la titularización de carteras hipotecarias. Existe desde la Gran Crisis Financiera del 2007, y simplemente se ha reactivado. Incluye carteras de préstamos estudiantiles y de vehículos.

  • SMCCF (Secondary Market Corporate Credit Facility): programa de compra en el mercado secundario de bonos corporativos y ETFs de renta fija. Este fondo permite la compra de bonos de alto rendimiento (bonos basura) lo que marca un hito en la agresividad con que el Estado se atreve a intervenir en los mercados financieros.

  • MSBLP (Main Street Business Lending Program): programa de préstamos directos a pequeñas y medianas empresas. Puede alcanzar un volumen de 600 millardos de dólares usando un aporte de 75 millardos de garantía aportado por el Departamento del Tesoro.

Para montar estos programas se han creado vehículos de propósito especial (VPE), que son estructuras legales creadas para mantener un conjunto de activos y pasivos atados a un programa o actividad especial, eliminando la posibilidad que tales recursos se confundan con los de la organización que promueve esta iniciativa.


El Departamento del Tesoro, utilizando el Fondo de Estabilización, realizará una inversión de capital en cada VPE y asumirá primero que nadie cualquier posible pérdida. El dueño de los títulos es el Departamento del Tesoro y la FED actúa como banquero y le brinda financiamiento. La FED contrató a BlackRock Inc. para comprar estos valores y manejar la administración de los SPV en nombre del propietario.


Si bien los beneficios, de que la FED otorgue préstamos, garantías y liquidez al sistema financieros, son cuantiosos, no pueden obviarse algunos inconvenientes creados.


La FED ha tenido que asignar directamente a BlackRock, la empresa de gestión de inversiones más grande del mundo, los programas de compra de títulos valores ya mencionados. La urgencia de activar estos mecanismos de ayuda impidió que otros agentes de inversión ofreciesen sus servicios, causando incomodidades en la industria de inversión.


Para muchos inversionistas la intervención de la FED en los mercados secundarios de títulos valores es una especie de “estatización del sector”, ya que estos mercados son ámbitos de actuación exclusivos del sector privado.


En los programas masivos de intervención del Estado siempre hay un temor subyacente, que quedo claramente expuesto durante la Gran Crisis Financiera del 2007-2009, y es que aunque es evidente cuando estas iniciativas deben comenzar, no lo es cuando deben terminar.


Los préstamos baratos y la percepción de que la red de seguridad de la FED estará allí siempre que se necesite, han creado distorsiones desde hace más de una década que aún no entendemos y que la pandemia no hará más que exacerbarlas

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