• Arca Análisis Económico

Las esferas del dinero


Resumen:

La consultora ReD utiliza un marco conceptual desarrollado por el psicólogo israelí Daniel Kahneman para tratar de entender la manera como la personas se vinculan con el dinero. Para ello se habla de dos esferas: la rápida y la lenta. La esfera rápida es la de las transacciones cotidianas, y la lenta se refiere a la acumulación de riqueza en el largo plazo.


El segmento de banca de inversión que se dedica a atender a las personas naturales ha ido afinando su discurso para incorporar conocimientos sobre estas esferas en el diseño de productos de inversión y en la manera en que sus servicios son presentados a la clientela. Pero aún falta mucho por conocer y hacer.

La relación de los individuos con el dinero es compleja, por decir lo menos. Es por ello que un grupo importante de académicos entre los que se cuenta el psicólogo israelí Daniel Kahneman, han tratado de entender los procesos mentales que están detrás de las tomas de decisiones de los individuos, con el fin de encontrar soluciones a una cantidad de dilemas que se presentan cotidianamente y que de ser resueltos podrían mejorar sustancialmente la gestión de los patrimonios de las personas naturales.


No es de extrañar entonces que la consultora ReD haya hecho un estudio a profundidad sobre la manera como alemanes, daneses, ingleses y estadounidenses se vinculan con las instituciones financieras. Para ello, tomaron como marco de referencia los estudios del profesor Kahneman, definiendo dos esferas de actuación de las personas en su uso del dinero: la rápida y la lenta.


La esfera rápida es la de las transacciones cotidianas, y la lenta se refiere a la acumulación de riqueza en el largo plazo. Según estos investigadores, las interacciones en la esfera rápida son directas, prácticas, lógicas y abiertas a la innovación.


La esfera lenta está llena de confusión, vergüenza, secretos y silencio. Por un lado nos estimulan a ser exitosos económicamente, y por otro nos dicen que el dinero es la fuente de todos los males.


El segmento de banca de inversión que se dedica a atender a las personas naturales ha ido afinando su discurso para incorporar conocimientos sobre estas “esferas” en el diseño de productos de inversión y en la manera en que sus servicios son presentados a la clientela.


Algunas herramientas que ya se usan en la esfera rápida como las que permiten la consulta de saldos en línea, el seguimiento de transacciones, el pago rutinario de servicios o la compra de títulos financieros de renta fija, pueden ser adaptadas para ayudar a los inversionistas a ser más participativos en la gestión de sus planes de retiro, que es una de las áreas más demandante de atención en la esfera lenta.


Muchas personas reconocen que tienen problemas para atender sus decisiones financieras de largo plazo porque no tienen un mínimo entendimiento de la jerga que usan sus asesores financieros, por lo que evitan conversar sobre asuntos en los que se sienten en desventaja.


Por otro lado, para resolver problemas asociados al manejo del dinero se requiere que los individuos revalúen mensajes que recibieron de sus padres. La reticencia a endeudarse, o la percepción de que los mercados financieros funcionan como casinos, muy propias de personas que crecieron en un mundo económico mucho más primitivo que el actual, pesan en muchos casos en las decisiones que toman los individuos actualmente.


En entornos hiperinflacionarios como el venezolano, algunas personas evitan pedir adelantos sobre sus prestaciones sociales, lo que financieramente tiene mucho sentido, porque siente que están haciendo algo inapropiado disponiendo con anticipación de fondos de reserva para el futuro.


La relación de los venezolanos con el dólar, moneda que sirve simultáneamente como refugio, como medio de pago y vehículo de especulación, tenemos que entenderla mucho mejor, para poder definir los planes previsionales del futuro.


La educación de la población en temas financieros básicos forma parte de la agenda educativa de los gobiernos de las economías más desarrolladas. Con más razón, debería serlo en las economías emergentes, donde la volatilidad del entorno requiere que los individuos estén constantemente tomando decisiones para proteger su patrimonio.


En un mundo complejo, donde las relaciones laborales se vuelven cortoplacistas, y muchas veces no se tiene el apoyo de un patrono que les asesore en temas financieros de todo tipo, los individuos necesitan identificar esas barreras que les impiden tomar las riendas de la gestión de su dinero, pues si no lo hacen ellos mismos no habrá quien lo haga por ellos.


El tema es retador, porque donde se juntan la razón y la emoción, generalmente reina la confusión.

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