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Las múltiples naturalezas de las criptomonedas



Es innegable que en los últimos años las criptomonedas han comenzado a ser tomadas en serio por los miembros de la comunidad financiera internacional. En términos prácticos, esta aceptación significa que próximamente habrá productos estandarizados comercializados a través de mercados extra bursátiles (over the counter) y bolsas de valores, a los que tendrán acceso tanto especuladores, como inversionistas institucionales y personas naturales, siempre que se cumpla un requisito previo: el desarrollo de un marco regulatorio para esta familia de activos financieros.

Es innegable que en los últimos años las criptomonedas han comenzado a ser tomadas en serio por los miembros de la comunidad financiera internacional. Cada vez se les ve menos como instrumentos exóticos con los que transan un conjunto de “anarquistas”, que temen a las agendas confiscatorias de los estados y más como una familia de activos que pueden resolver vacíos y facilitar transacciones con cierta rapidez y mínimos riesgos.


En términos prácticos, esta aceptación significa que próximamente habrá productos estandarizados comercializados a través de mercados extra bursátiles (over the counter) y bolsas de valores, a los que tendrán acceso tanto especuladores, como inversionistas institucionales y personas naturales, siempre que se cumpla un requisito previo: el desarrollo de un marco regulatorio para esta familia de activos financieros.


A diferencia de otros instrumentos financieros que son fácilmente clasificables en las categorías más universales como son los de renta fija (bonos), renta variable (acciones), materias primas, bienes inmuebles, obras de arte, joyas, monedas, etc., las criptomonedas pueden clasificarse en varias de estas categorías dependiendo de su uso.


Las criptomonedas son monedas cuando se usan para transar, fijar precios o preservar valor, aunque como reservorios de valor no son particularmente fiables debido a la alta volatilidad de sus precios.


Las criptomonedas tienen comportamientos similares a materias primas como el oro, ya que se pueden comprar en el mercado de contado (spot), o a través de productos derivados. El número de unidades en circulación, al igual que en las materias primas surgen de procesos productivos, en este caso de la solución de ecuaciones, actividad conocida con el nombre de minería.


En algunas ocasiones se emiten criptomonedas para levantar fondos para financiar proyectos. Esas unidades de participación que reciben los financistas se llaman tokens, cuyos valores futuros dependerán del éxito de la aventura que recibió tales recursos. Estos criptoactivos son sustitutos perfectos de acciones comunes.


Existe un mercado de crédito en criptomonedas, que todavía no está muy desarrollado, donde “los mineros” y otros actores del circuito, dan en garantías sus criptoactivos, y reciben divisas para cubrir sus necesidades comerciales. Las tasas de interés cobradas son muy similares a las de bonos de alto rendimiento o bonos basura.


Algunos de estos contratos de deuda tienen cláusulas similares a las pignoraciones de materias primas por lo que es muy probable que terminen siendo reguladas sobre la base de su similitud a las operaciones ya existentes en este sector de actividad.


Los reguladores estadounidenses reconocen la serie de atributos mencionados en los párrafos previos como elementos inseparables de la naturaleza de los criptoactivos y es por ello que sus avances en el desarrollo de un marco regulatorio para tratar tales activos son muy incipientes.


Los reguladores europeos están tratando de encajar a los criptoactivos dentro del marco regulatorio existente dependiendo de la función que cumplen dentro de un contrato financiero.


El marco regulatorio de las materias primas es mucho más simple que el de las acciones y por tanto menos costoso de cumplir tanto para los intermediarios financieros como para los inversionistas institucionales.


La conclusión que está emergiendo de las discusiones entre miembros de la industria de los criptoactivos y los reguladores financieros es que existe un compromiso entre simplicidad y potencialidad de desarrollo. Mientras más complejo el marco regulatorio, más limitado el desarrollo de nuevos productos que incluyan criptoactivos en su diseño.


Las presiones para incorporar a las criptomonedas en el menú de los activos financieros de oferta pública continuarán. Eventualmente las innovaciones se imponen, ojala que los costos de lograrlo no sean exagerados para la sociedad.

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