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  • Arca Análisis Económico

Llueve y escampa: portafolios de inversión en ambientes de tasas de interés crecientes.


El pasado 21 de septiembre de 2022, la Reserva Federal (FED) anunció una tercera subida consecutiva de 75 puntos básicos en la tasa interbancaria. Si bien este anuncio era esperado desde hacía varias semanas, lo interesante es que estuvo acompañado del registro de las percepciones de los miembros del Comité de Operaciones de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de dicha institución. Quienes esperan que las tasas de interés sigan subiendo hasta finales de 2024, lo que sugiere que la inflación será un fenómeno menos transitorio de lo originalmente esperado.


¿Qué hacer en este escenario? Prepararse para una recesión comprando treasuries a plazos menores de dos años y armar un plan de compra de acciones que debe ejecutarse durante el lapso en que las acciones no muestren una tendencia definida.

 

El pasado 21 de septiembre de 2022, la Reserva Federal (FED) anunció una tercera subida consecutiva de 75 puntos básicos en la tasa interbancaria. Si bien este anuncio era esperado desde hacía varias semanas, lo interesante es que estuvo acompañado del registro de las percepciones de los miembros del Comité de Operaciones de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de dicha institución.


Los miembros del FOMC esperan que las tasas de interés sigan subiendo hasta finales de 2024, lo que sugiere que la inflación será un fenómeno menos transitorio de lo originalmente esperado.


Es muy difícil sacar lecciones del posible comportamiento del mercado financiero estadounidense en los próximos años basado en el ciclo inflacionario previo porque son muchos los factores vigentes en la actualidad que no tienen claro parangón en la década de los ochenta del siglo pasado.


La globalización de las cadenas de suministros, los costos de la transición energética y la restringida oferta del mercado laboral estadounidense son eventos noveles en un contexto de lucha por controlar una inflación que pareciera tener raíces profundas en el terreno económico.


¿Qué hacer en este escenario? Lo primero es prepararse para una recesión en los países desarrollados que podría comenzar en el primer semestre de 2023. El sector inmobiliario estadounidense ya empieza a acusar una ralentización en la subida de los precios de los inmuebles residenciales debido principalmente al alza de las tasa hipotecarias que en este momento se ubican en el orden de 6,25 por ciento, el valor más alto en los últimos 14 años.


Los inversionistas latinoamericanos, de niveles medios de ingresos, que son afectos a comprar inmuebles en el Sur de la Florida como vehículos de inversión, deben esperar una reducción de liquidez de sus propiedades. El impacto en el canon de arrendamiento es más difícil de estimar porque es posible que haya un diferimiento en la compra de viviendas tanto nuevas como usadas, y un aumento en las solicitudes de vivienda en alquiler, pero en un ambiente recesivo no es fácil que los potenciales inquilinos acepten pagar arrendamientos más altos.


Como es de esperarse el impacto del trabajo remoto en el sector inmobiliario sigue siendo un gran acertijo, ya que no es sencillo estimar como las migraciones internas reorganizarán la oferta y la demanda de viviendas.


El mercado accionario vivirá un importante periodo de volatilidad hasta alcanzar un mínimo en el nivel de precios de las acciones. Históricamente, las acciones vuelven a subir una vez que la FED da claras señales de que las tasas interbancarias serán recortadas. Tal reducción no debería suceder antes del 2024, por lo que no hay mucha prisa para invertir en acciones en estos momentos.


Es mal momento para liquidar los instrumentos de renta fija adquiridos anteriormente ya que fueron comprados a precios superiores a los actuales, pero es oportuno invertir dinero fresco, producto del pago de dividendos, cupones y nuevos aportes a las cuentas de inversión en treasuries a plazos menores de dos años que están rentando en el rango de 2,5-4,2 por ciento. Este movimiento táctico permite generar ingresos sin riesgo, sí tales papeles se mantienen hasta su vencimiento, mientras pasa el tiempo y sí clarifica el desenlace de la guerra de Ucrania, el fin de la pandemia en China, el resultado de las elecciones de mitad de periodo en EE.UU. y el rumbo que tomarán las relaciones chino-estadounidenses.


¿Cuándo regresar al mercado accionario? En inglés existe la palabra timing, que sugiere el hacer las cosas justo en el mejor momento posible. En finanzas se dice que dicho timing no existe, ya que no hay herramientas de aceptación universal que permitan identificar máximos o mínimos en el precio de las acciones. Se recomienda definir un monto a invertir, y dividirlo en varias porciones, luego definir umbrales de precios, tanto a la caída como al alza, para ir comprado fracciones del presupuesto de inversión y evitar que un movimiento brusco al alza de los precios nos deje fuera de juego.


Vale la pena recordar que los grandes movimientos al alza o la baja dentro de cualquier tendencia del mercado accionario se da en menos del 10 por ciento del tiempo que dura tal tendencia, por lo que si alguien espera beneficiarse del próximo mercado alcista debe comenzar a invertir antes, cuando este ni siquiera se vislumbra.


Tarde o temprano el clima de inversión mejorará y el mercado accionario volverá a subir. Mientras hay que tener paciencia y recordar aquel refrán que reza así: “llueve y escampa”.

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