• Arca Análisis Económico

No hay subsidio que dure cien años


La FED apuntala la recuperación de la economía estadounidense ofreciendo abundante liquidez a bajos costos gracias un programa de compra de títulos de renta fija por 120 billones de dólares, vigente desde junio de 2020. Este programa tarde o temprano debe terminar, pero la FED no decide aun cuándo y cómo hacerlo

Hay dos preguntas que dominan los foros de discusión de los mercados financieros internacionales; la primera la podríamos formular de la siguiente manera: ¿El repunte inflacionario en EE.UU. reportado el pasado mes de abril es pasajero o la señal temprana de un nuevo ciclo de aumento de precios?


La segunda pregunta, se refiere al final del programa de compra de títulos de renta fija por 120 millardos de dólares mensuales que la Reserva Federal (FED ) viene ejecutando desde junio de 2020 como respuesta al COVID, y podría plantearse así: ¿Qué estrategia seguirá la FED para terminar su intervención en los mercados secundarios de renta fija?


La FED quiere estar segura de que no cambiará su plan de apuntalamiento a la economía estadounidense, que se basa en buena medida en inyectar toda la liquidez posible al sistema, a menos que suceda un hecho de suficiente importancia que requiera modificar dicho plan. Sí la inflación es un hecho transitorio no hay razón para finalizar el programa de compra de títulos de renta fija antes mencionado. Pero sí la inflación vino para quedarse, las tasas de interés eventualmente tendrán que subir, y el plan de recompra de títulos valores no es consistente con tal ajuste.


Como todos sabemos la FED ya no busca alcanzar de forma puntual una tasa de inflación del 2 por ciento, la manera de cumplir esta meta cambió. Ahora espera mantener una inflación promedio del 2 por ciento, por lo que puede aceptar episodios de inflación superiores al 2 por ciento que compensen los periodos anteriores en que la medida inflacionaria estuvo por debajo de la meta ya mencionada.


Sin embargo, la recompra de títulos valores de renta fija eventualmente cesará, bien sea por presión inflacionaria, o porque simplemente una economía más robusta no requiere que la FED siga inyectando recursos baratos a la economía.


Lamentablemente, es muy complicado reducir la oferta de fondos baratos sin que los mercados financieros no reaccionen negativamente. La gran preocupación de la FED es que a priori no puede estimarse la dimensión de tal reacción. Sí es abrumadora, la caída de precios de los títulos financieros podría estimular un proceso recesivo ya que los inversionistas tendrían que tomar pérdidas en sus portafolios de inversión deprimiendo la economía en su conjunto y por supuesto perdiendo buena parte de sus logros post COVID.


Sí por el contario la reducción de la recompra fuese vista como el fin de un subsidio que no puede durar para siempre, y como el paso natural hacia una economía menos dependiente del auxilio de la FED, la corrección de precios podría ser más leve y sería la consecuencia de la toma de pérdidas por parte de inversionistas que se equivocaron calculando cuánto tiempo más durarían los fondos baratos.


El cabildeo para ir desmantelando el programa de recompra de títulos valores ya comenzó. Mohamed El-Erian, Presidente del Queen’s College de la Universidad de Cambridge, y una autoridad mundial en temas económicos ya aboga por él en su más reciente columna mensual en el Financial Times. Pero también lo hacen de una manera mucho más discreta Richard Clarida Vicepresidente de la FED y Mary Daly presidente de la FED de San Francisco, ambos son miembros del Comité de Operaciones de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) del banco central estadounidense.


Dentro de pocos meses tendremos una clara respuesta a la primera pregunta de este artículo. Sin embargo la segunda, asociada al fin de un subsidio, es mucho más compleja de responder, pero más interesantes para los que les apasionan las políticas públicas.

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