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Adiós, Libor, adiós


Luego de cincuenta años de uso, la tasa de interés Libor dejará de ser el marcador de referencia de los contratos financieros a nivel internacional .Manipulaciones en su estimación obligaron a los reguladores a buscarle un sustituto el cual será conocido con el nombre de Sofr y aplicará para el sistema bancario estadounidense a partir de enero de 2022. En la columna de esta semana se discute brevemente la transición.

The London Interbank Offered Rate conocida por sus siglas Libor es una familia de tasas de interés que cubren 5 monedas y horizontes de inversión de hasta 30 años. Libor fue el gran referente a nivel global para calcular los rendimientos de operaciones activas y pasivas corporativas desde principios de los años setenta del siglo pasado.


Este indicador se calcula a partir de una estimación que hacen 18 bancos ingleses de lo que les costaría pedir dinero prestado a a sus pares en operaciones que no requieren colaterales. Dado que el cálculo se basa en estimaciones y no en transacciones reales, deja abierta la posibilidad de que los bancos contribuyentes a la fijación de la tasa se pusiesen de acuerdo para manipularla para su propio beneficio.


Una serie de escándalos que comenzó en 2008 durante la Crisis Financiera Internacional, en la que se dice que el alza continúa de la tasa Libor ayudó a exacerbar los problemas de liquidez del sistema y que culminó en 2012 cuando se descubrió la existencia de un esquema generalizado y recurrente entre varios bancos, incluidos Barclays, Deutsche Bank, Rabobank, UBS y el Royal Bank of Scotland, para manipular las tasas Libor con fines de lucro.


El descredito de la tasa Libor obligó a varios países generar indicadores sustitutos que resolviesen los problemas de transparencia del sistema vigente de fijación de tasas de interés para una enorme variedad de productos financieros.

En el caso particular de los EE.UU, la Reserva Federal asignó al The Alternative Reference Rates Committee la tarea de encontrar un indicador para sustituir a la tasa Libor, y dicho grupo propuso la creación de la Secured Overnight Financing Rate (Sofr).


Sofr a diferencia de Libor se calcula a partir de transacciones reales en el llamado repo-market, donde quienes necesitan dinero venden a una institución financiera un título de renta fija con la obligación de recomprarlo al día siguiente. El diferencial entre el precio al cual solicitante de fondos vende y posteriormente recompra el título financiero es de facto una tasa de interés.


Los reguladores requieren que a partir de enero de 2022 todas las operaciones crediticias que tradicionalmente usaban la tasa Libor como referente empiecen a utilizar Sorf. Para junio de 2023 ya no habrá contrato de préstamos vinculados a Libor, lo que implicará realizar ajustes en operaciones crediticias que nacieron usando dicho referente.


Los primeros contratos de crédito utilizando Sofr se firmaron en septiembre de 2021, y se espera que en la medida en que se acerque el fin del año, habrá una enorme presión para sustituir la tasa Libor en aquellos contratos que se vencerán en los próximos años. Como la tasa Libor es más alta que la Sofr, el Alternative Reference Rates Committee recomienda añadir a la primera una pequeña prima para nivelar cualquier diferencial de costos.


Esperemos que este proceso de sustitución de tasas de interés se de en los mejores términos posibles. La lección para reguladores y legisladores viene asociada al problema de los conflicto de interés. El famoso Murphy diría: Cuando existe la posibilidad de que surja un conflicto de interés. Surgirá.

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