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Cambios de paradigmas financieros debidos a la pandemia.


Joyce Chang. Jefe de Investigación a nivel global de J.P. Morgan sostiene que la crisis del COVID- 19 ha causado cuatro cambios de paradigmas que afectarán los mercados financieros en los próximos años. Estos son: la caída de la liquidez del mercado de renta fija causada por cambios estructurales en dicho mercado; la aplicación de las políticas monetarias poco convencionales empleadas por los bancos centrales de los países desarrollados en los últimos meses; el incremento de la lucha por el poder entre China y EE.UU. y la desglobalización y el crecimiento del populismo.

En una época de grandes cambios como la que estamos viviendo, siempre se agradece cuando una persona es capaz de sintetizarlos, dándole a los lectores de la prensa especializada en finanzas la posibilidad de tener un marco de referencia para poner en orden la información que nos bombardea constantemente. Este es caso de Joyce Chang, Jefe de Investigación a nivel global de J.P. Morgan.


La Sra. Chang sostiene que hay cuatro cambios de paradigmas acelerados por el COVID y que tendrán un gran impacto en los mercados financieros en los próximos años.


El primero de ellos es la caída de la liquidez del mercado de renta fija causada por cambios estructurales en dicho mercado. La caída de las tasas de interés, producto de la crisis financiera de la década pasada, generó una emisión récord de bonos, expandiendo la oferta de los mismos de 36 billones de dólares en el año 2008, a 60 billones en la actualidad.


Con la expansión de los instrumentos de renta fija también lo hizo la oferta de los vehículos de inversión que se usan para transarlos, y en particular los ETFs, que en el mismo periodo pasaron de 700 millardos de dólares a 6,1 billones de dólares.


Vale la pena destacar que esta explosión de la oferta sucedió en un momento en que las regulaciones financieras de la Dodd-Frank Act del 2010, redujeron la capacidad de los bancos comerciales estadounidenses, quienes hasta el momento habían sido los principales intermediarios en la compra-venta de esta familia de instrumentos financieros, de poseer títulos por cuenta propia, al poner un límite de tenencia de los mismos a un monto equivalente al 30 por ciento del patrimonio de las instituciones financieras.


La reducción de la liquidez en el segmento de renta fija aumentó la volatilidad de los precios de estos instrumentos, razón por la cual la FED tuvo que crear a comienzos de la pandemia fondos de inversión para intervenir en los mercados secundarios de deuda debido a la ausencia de demanda de inversionistas en general.


El segundo cambio de paradigma lo representan las políticas monetarias poco convencionales aplicadas por los bancos centrales de los países desarrollados en los últimos meses. Hasta hace muy poco tiempo mantener la inflación y el nivel de desempleo dentro de unos límites previamente acordados se consideraban las principales responsabilidades de los bancos centrales.


Sin embargo, en ambientes de mínima inflación surge la posibilidad de que los bancos centrales usen la política monetaria para garantizar la estabilidad financiera del sistema. Muestra de ello, es que en los últimos tres meses la Reserva Federal, a través de inyecciones de liquidez en los mercados de deuda, ha asignado tres veces más recursos que durante toda la crisis financiera de la década pasada. En la medida en que no existe una estrategia para recoger de vuelta la liquidez inyectada, este cambio puede entenderse como estructural.


El tercer cambio de paradigma es el incremento de la lucha por el poder entre China y EE.UU. De momento la recuperación de la economía china, luego del confinamiento vivido en el primer trimestre del 2020, es más robusto que lo originalmente esperado. Todavía está por verse si será aún mayor que la que pudiera experimentar EE.UU., lo que exacerbaría aún más el conflicto.


La Sra. Chang, a diferencia de muchos analistas, no cree que las multinacionales se vean en la disyuntiva de escoger entre participar en el mercado chino o el estadounidense.


El mercado chino es muy atractivo, ya tiene un nivel de infraestructura y oferta de mano de obra calificada a la que difícilmente se puede renunciar. Como ejemplo de ello, destaca que del sistema educativo chino egresan anualmente 1,4 millones de científicos, ingenieros, tecnólogos y matemáticos, que son profesiones indispensables para producir bienes y servicios de alto valor agregado.


En los próximos años se hablará mucho de la estrategia China + 1, que en términos prácticos sugiere que las empresas no deben abandonar China, pero tampoco depender totalmente de ella.


Factores demográficos como el envejecimiento de la población china a una tasa mayor que la estadounidense es un hecho que entra a complicar aún más el conflicto entre estos gigantes de la economía mundial.


El cuarto cambio de paradigma es el de la desglobalización y el crecimiento del populismo. Sí bien es verdad que hay mucha preocupación sobre la inequidad, las olas migratorias y las tentaciones proteccionistas, también existen dudas sobre la capacidad de los gobiernos populistas para responder a la crisis global que la pandemia ha puesto en evidencia. De los cuatro cambios de paradigmas este es el menos claro, y su consolidación dependerá de los actores políticos y sus circunstancias.


La Sra. Chang cierra su discusión sobre los cambios de paradigma aterrizándola a consejos prácticos para los portafolios de inversión. En líneas generales, recomienda comprar acciones de empresas del Norte de Asia que aprovecharían cualquier recuperación temprana de la economía china de los embates del COVID-19. También considera aprovechar la inyección de liquidez de los bancos centrales comprando oro, que es un clásico vehículo de cobertura en contextos de alta incertidumbre y bajas tasas de interés.


Una vez definidos los cambios de paradigma, lo que nos queda es ajustar nuestros portafolios a las nuevas tendencias de la economía global.

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