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Consejos para manejar portafolio de inversión en la pandemia


Mohamed El-Erian, Economista Jefe de Allianz, la multinacional de servicios financieros, señala que los mercados financieros han sido excesivamente optimistas al no tomar en cuenta en sus estimaciones de beneficios corporativos de los próximos trimestres el impacto del shock del cierre de la economía en las reacciones de las empresas y los hogares. En esta columna se presentan su argumento y los consejos de este especialista para manejar portafolios de inversión durante la crisis.

Durante las últimas dos semanas ha habido un intenso debate sobre la forma que tendrá la curva de recuperación de la economía mundial una vez que la pandemia cese. Para hacer más gráficos los argumentos se habla de recuperaciones tipo V,L o U, de las cuales no vamos hablar en esta columna, pero sí de las posiciones encontradas que tienen los formadores de opinión sobre cómo se desenvolverá el reinicio de actividades una vez que la crisis de salud se haya superado.


Mohamed El-Erian, Economista Jefe de Allianz, la multinacional de servicios financieros, ha hecho una importante contribución a esta discusión al señalar que los mercados financieros han sido excesivamente optimistas al no tomar en cuenta en sus estimaciones de beneficios corporativos de los próximos trimestres el impacto del shock del cierre de la economía en las reacciones de las empresas y los hogares.


Existen un conjunto riesgos que afectan a los instrumentos de renta fija y variable que apenas comienzan a vislumbrarse y entre los que se cuentan: los altos niveles de endeudamiento que tomarán las corporaciones para proveerse de liquidez durante la crisis; la gran dispersión del desempeño empresarial ya que no todos los sectores de la actividad económica sufrirán por igual; y por supuesto el impacto de la intervención gubernamental en las políticas de remuneración de empleados y en el reparto de dividendos en aquellas empresas que reciban dinero a través de los programas de auxilio de los gobiernos nacionales del grupo del G-20.


Para mediados de abril 2020, los montos de las emisiones de los bonos de grado inversión que han sido colocados gracias a los programas de apoyo de la Reserva Federal han excedido largamente al valor de los recursos colocados durante la Gran Crisis Financiera del 2008-2009. Pero también la reducción de costos vía despidos, licencias y permisos no remunerados ha alcanzado niveles extraordinarios; entre la segunda quincena de marzo de 2020 y mediados de abril del mismo año, 22 millones de personas quedaron sin empleo, cantidad equivalente al 13 por ciento de la fuerza laboral de los EE.UU, y solo alcanzada en los momentos más críticos de la pasada crisis financiera.


La caída del empleo tiene consecuencias directas no solo en el nivel de gasto corriente de los grupos familiares, sino también en el consumo futuro, ya que luego de una gran crisis no solo aumentan los niveles de ahorro precaucional sino también se producen cambios permanentes en los patrones de consumo que tendrán alguna incidencia en las industrias del lujo, el turismo y la diversión.


¿A qué se puede deber el excesivo optimismo de los mercados financieros?. El Dr. El-Erian lo atribuye a vicios estructurales de los mercados desarrollados en la década pasada cuando la FED intervenía inyectando recursos baratos cada vez que surgía un evento que amenazaba con ralentizar la economía. En ese contexto los inversionistas apostaban a que cualquier corrección de precios era temporal, y lo importante era anticipar la respuesta del banco central estadounidense y comprar títulos financieros que eventualmente subirían de precio.


Otro factor que contribuye al excesivo optimismo, es un limitado entendimiento a la capacidad que tienen las políticas fiscales y monetarias para incidir en el desarrollo de esta crisis económica en particular. Los bancos centrales pueden proveer liquidez temporal a empresas y mercados secundarios de títulos valores , pero escapa de sus manos el evitar eventos de insolvencias de deuda tanto de corporaciones como de los gobiernos nacionales de las economías emergentes; y mucho menos regular la velocidad con lo que las economías nacionales pueden reactivarse luego del final de la cuarentena.


Una vez reconocido el excesivo optimismo, el Dr. El-Erian sugiere a los inversionistas tres movimientos, a saber: primero, vender los títulos financieros de empresas con balances generales débiles, y mover el dinero hacia empresas con reservas de efectivo y capacidad de generar caja en estos tiempos; un razonamiento análogo aplica a la deuda soberana de países emergentes.


Segundo, vender los títulos de empresas que tendrán dificultades para regresar rápidamente a los niveles de actividad previos a la pandemia y preferir compañías con baja exposición a cadenas de suministros globales y a la tercerización tanto del tipo físico como virtual. Tercero, apostar a la desglobalización y conservar efectivo para aprovechar fallas de mercado, reflejadas en la caída desproporcionada del precio de activos financieros que se transan en mercados poco líquidos.


La economía no tendrá una recuperación total hasta que no haya una tecnología en el sector salud que permita detectar tempranamente al virus para bajar su tasa de contagio. Mientras tanto los especialistas deben focalizar su atención en identificar indicadores que reflejen la evolución de la crisis económica, lo que es una ardua tarea. Los inversionistas, por su parte, deben seguir revisando y ajustando su portafolio siguiendo criterios inspirados en las recomendaciones del Dr. El-Erian.

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