El Problema de la Fragmentación de Los Mercados de Capitales Europeos
- Arca Análisis Económico
- 26 may
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Resumen
En su segundo mandato, Ursula von der Leyen busca profundizar e integrar los mercados de capitales de la UE, reduciendo su fragmentación y aumentando la participación de pequeños inversionistas. Las propuestas incluyen simplificar la titularización de activos, crear un régimen de bancarrota común y avanzar en la unión bancaria. La reforma facilitaría el financiamiento de innovaciones y ampliaría la oferta de instrumentos europeos de renta fija y variable, reduciendo la dependencia global de activos en dólares.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, tiene un proyecto claro en este su segundo mandato, y es fomentar mercados de capitales más profundos e integrados en toda la UE, centrándose en reducir la fragmentación de dichos mercados e incrementar la participación de los pequeños inversionistas en el financiamiento de las empresas; lo aliviaría problemas de racionamiento de capital.
Este año, la Comisión lanzó la iniciativa «Unión del Ahorro y la Inversión», un programa destinado a movilizar el gran volumen de ahorro de los hogares de la UE y canalizarlo de forma más eficaz hacia inversiones productivas.
Las propuestas de la Comisión Europea incluyen simplificar el proceso para titularizar activos, desarrollar un régimen de bancarrota común a los 27 países de la UE y centralizar la regulación del sistema financiero, lo que trae consigo la llamada unión bancaria.
La emisión anual de productos titularizados en la UE se situó en el orden del 0,3 % del PIB en 2022, en comparación con el 4 % en EE. UU., donde organismos respaldados por el gobierno como Fannie Mae y Freddie Mac empaquetan miles de millones de dólares en préstamos hipotecarios otorgados por bancos comerciales en productos de inversión.
Uno de los principales problemas que enfrenta el mercado de capitales europeo es que no hay incentivos para que las empresas de la región inscriban sus acciones en las bolsas locales, prefiriendo el mercado estadounidense, que es mucho más profundo.
Europa tiene un nivel de ahorro alto que no termina de canalizarse a las empresas locales a través de instrumentos de renta fija y variable debido a la estructura de su mercado de capitales altamente fragmentado, en el cual coexisten una serie de bolsas de valores nacionales, cada una con sus normas individuales, sus propios entes reguladores y diferentes culturas de inversión. No es posible tener un mercado de capitales eficiente bajo la diversidad de reglas de juego que coexisten en el seno de los 27 países miembros.
La propuesta de desarrollar un mercado de capitales europeo unificado tiene más de una década bajo la consideración de los países miembros de la unión, y aunque se ha logrado cierta homogenización en la elaboración de prospectos y en la exigencia de requisitos para que las empresas de menor tamaño se inscriban en las bolsas de valores, todavía las corporaciones tienen una alta dependencia en el financiamiento bancario, el cual consideran menos engorroso, aunque los bancos no tienen la posibilidad de atender la demanda de financiamiento que no calza dentro de los parámetros de créditos convencionales.
Las empresas de la UE obtienen solo un tercio de la financiación en los mercados de capitales de la UE, que es mucho menor que la de sus homólogas estadounidenses, y los flujos de inversión entre los Estados miembros siguen siendo desiguales. Los escépticos afirman que, incluso con reformas en áreas específicas, será difícil fomentar una cultura de renta variable al estilo estadounidense en un continente donde los generosos sistemas de salud y pensiones han eliminado en gran medida el incentivo para que los ciudadanos inviertan en activos de mayor riesgo.
Mientras el gobierno chino se preocupa porque los ciudadanos consumen muy por debajo de sus capacidades económicas, y esto es debido a que no creen en la capacidad de la red de seguridad social de proveerles salud, educación y retiro, y tratan de cubrir esas necesidades invirtiendo muy intensamente en inmuebles residenciales e instrumentos de oferta pública, tanto de renta fija como variable; este, como habíamos dicho, no es el caso de los europeos, con excepción de Suecia, donde hay una cultura muy enraizada de inversión en los mercados de capitales.
El éxito de Suecia pone de manifiesto no solo las posibilidades del continente, sino también el gran camino por recorrer de otros países de la eurozona.
La mayoría de los europeos desconfían de los mercados bursátiles, no saben cómo invertir o temen perder sus ahorros. Como resultado, si bien los europeos ahorran el 15 % de sus ingresos familiares, más del triple de lo que gestionan los estadounidenses, este porcentaje se deposita principalmente en productos de bajo riesgo, como cuentas de ahorro.
Entre 2015 y 2021, los hogares de la UE mantenían el 32 % de sus activos financieros en efectivo y depósitos, en comparación con tan solo el 13 % en el caso de los hogares estadounidenses, que invierten casi la mitad de su patrimonio financiero en acciones y fondos de inversión.
Algunos especialistas sostienen que las reformas de los mercados de capitales europeos tienen mayor chance de prosperar en la actualidad porque el mundo político comienza a reconocer el daño que la fragmentación de dichos mercados ha causado al crecimiento económico de la eurozona.
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, estima que hay flujos de capital anuales de 300 000 millones de euros desde la UE hacia EE. UU. Mario Draghi, expresidente del BCE y primer ministro italiano, mencionaba en un informe publicado a finales del 2024 que las necesidades anuales de inversión de la UE están en el orden de los 800 000 millones de euros, de los cuales solo una parte estaría cubierta por el erario público.
Francia es uno de los abanderados de la estandarización de las regulaciones financieras y es por ello que ha encabezado un movimiento para exigir la reforma de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (AEVM), proponiendo que se le otorguen poderes de supervisión directa sobre las grandes entidades transfronterizas y las principales plataformas de negociación, de forma similar a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).
De darse la reforma de los mercados de capitales europeos, no solamente se resolverían problemas tan importantes como el financiamiento de las innovaciones producidas en la región, sino que también, al profundizarse estos mercados, crecería la oferta de títulos financieros de renta fija y variable que podría ocupar parte del rol estelar que hoy tienen los instrumentos denominados en dólares en las carteras de inversionistas institucionales, entre los que destacan los bancos centrales.
Hoy en día, solo el 20 por ciento de las reservas internacionales a nivel mundial están invertidas en euros. El espacio de crecimiento de esta moneda puede ser enorme si se elimina el problema de la fragmentación de sus mercados de capitales.









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