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El tortuoso camino de los fondos de pensiones chinos


Comienza la experiencia piloto de abrir cuentas de retiro individuales en China. Los bancos de inversión multinacionales reconocen la enorme potencialidad de este mercado pero también los riesgos asociados a los cambios de parecer de los jerarcas chinos. El tiempo dirá si los imperativos económicos prelan sobre los político.

 

La estrategia de crecimiento nacional propuesta por el gobierno chino requiere el desarrollo de un gran mercado de consumidores y una menor dependencia en las exportaciones y en la construcción de infraestructura pública como motores del crecimiento.


La propensión al ahorro de la población china es extraordinariamente alta debido a que los individuos dudan de las capacidades del estado de generar servicios de educación, salud y financiamiento del retiro de suficiente calidad.


La población china mayor de 65 años es de 190,6 millones, representa el 13,5 por ciento de los habitantes del país y como grupo ha crecido 60 por ciento en los últimos 10 años. Si bien para los mayores las posibles iniciativas de financiamiento están llegando tarde, estos números sugieren que hay un problema que requiere atención.


Para que la gente consuma más es necesario implantar un sistema de retiro suficientemente creíble, de manera que se liberen recursos que hoy se destinan al ahorro de largo plazo. La implantación de dicho sistema se viene proponiendo desde hace varios años, pero últimamente se ha anunciado un plan piloto que sugiere que el gobierno chino finalmente está dispuesto a dar frente al problema de financiar un sistema de pensiones.


A partir de mediados de 2022 y en varios centros urbanos se permitirá a instituciones financieras nacionales abrir cuentas individuales de retiro, donde los empleados podrán cotizar el equivalente a 1.900 dólares anuales. Los rendimientos de los fondos cotizados recibirán un tratamiento impositivo preferencial, mientras no llegue el momento de ser utilizados, lo que es un estándar internacional para este tipo de cuentas.


El tamaño potencial del mercado de manejo de los fondos de retiro en China es enorme. A finales del 2020 se manejaban ahorros del orden de 1,7 billones de dólares y podría multiplicarse este número 10 veces, en pocos años, una vez que las cuentas de retiro se ofrezcan a nivel nacional.


Sin embargo, hay dos temas de gran contenido político que tienen que ser resueltos en el camino. El primero de ellos, es la participación de la banca de inversión multinacional en este negocio. La empresa francesa Amundi, y las norteamericanas BlackRock, Goldman Sachs, JPMorgan han desarrollados distintos esquemas de asociación con instituciones financieras chinas teniendo como objetivo último poder competir en el mercado de fondos de retiro.


El gobierno chino ha manifestado su disposición a abrir el sistema financiero nacional a competidores multinacionales, pero en la práctica es poco lo que se ha avanzado. Es muy evidente que las instituciones financieras multinacionales tienen mucho que aportar en términos de capital, diseño de productos y buenas prácticas de gobierno corporativo, pero tales contribuciones potenciales pasan a un segundo plano cuando las tensiones geopolíticas se agudizan.


El segundo tema está asociado al riesgo de intervención estatal en las empresas que cotizan en bolsa. Como es bien sabido, los fondos de retiro grandes compradores de títulos de oferta pública, y esperan que los mercados financieros nacionales funcionen con las menores distorsiones posibles.


Por su parte, el gobierno chino se enfrenta con el problema de cómo generar libertades económicas sin perder control político. Hasta ahora ha tratado de mantener dicho control mediante una serie de mecanismos que van desde su presencia en las juntas directivas de empresas estratégicas, la inclusión de miembros de las elites económicas en los órganos de decisión del Partido Comunista, hasta la purga y represión de empresarios que desarrollan modelos de negocios que se suponen crean distorsiones en los valores que el gobierno desea promocionar.


El alto grado de discrecionalidad del gobierno chino y la impredictibilidad de sus cambios de agenda son dos elementos que estarán presentes en la mente de cualquier inversionista, grande o pequeño, que piense apostar en los negocios que se dan dentro del gigante asiático.


El seguimiento del desarrollo de los fondos de pensiones en China es una oportunidad para entender un poco mejor que hay en la cabeza del camarada Xi.

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