• Arca Análisis Económico

Entender a los chinos



Hace pocos días la unidad de investigación de BlackRock, el gestor de fondos por cuenta de terceros más grande del mundo, publicó un reporte en el que recomienda incrementar, en los portafolios de inversión internacionales, la participación de acciones y títulos de renta fija emitidas por empresas chinas.


Al invertir en China debemos tener claro que esta nos es otra economía grande. Las tensiones geopolíticas, y las agendas del Partido Comunista Chino pueden tener impactos altamente negativos en los portafolios de acciones de oferta pública, pero también la posibilidad de generar grandes retornos. Invertir en China no es para todo el mundo.

Hace pocos días la unidad de investigación de BlackRock, el gestor de fondos por cuenta de terceros más grande del mundo, publicó un reporte en el que recomienda incrementar, en portafolios de inversión internacionales, la participación de acciones y títulos de renta fija emitidas por empresas chinas. A juicio de estos analistas, los instrumentos de inversión del gigante asiático deben dejar de ser tratados como los pertenecientes a un mercado emergente ya que China es la segunda economía del mundo, sólo superada en tamaño por la de EE.UU.


Aunque China esta subrepresentada tanto en portafolios internacionales, como en los índices que se producen para hacer seguimiento a dichos portafolios, es un tanto ligero pensar en China como una economía similar en funcionamiento a la de Alemania, Francia o el Reino.


Para el momento en que BlackRock emite su recomendación, tanto el gobierno chino como el estadounidense presionan a las empresas de oferta pública chinas sobre la obligatoriedad de revelar información más detalladas a los reguladores locales. Mientras que los reguladores estadounidenses exigen mayor información sobre el funcionamiento de estas empresas, los reguladores chinos quieren impedir que dichas compañías entreguen a entes supranacionales información de naturaleza “estratégica”. Lo que crea gran incertidumbre sobre la posibilidad de que empresas chinas debutantes en los mercados de valores escojan el mercado estadounidense como la plaza principal para transar sus títulos valores.


Por otro lado, los inversionistas internacionales tienen acceso muy limitado a la compra de acciones de oferta pública de ese país, por lo que lo hacen a través de vehículos de propósito especial, cuya legalidad el gobierno chino desconoce.


Sin embargo, el rasgo más diferenciador de China en comparación a los mercados financieros del primer mundo, es el rol interventor que juega el Partido Comunista Chino (PCCh) en el que hacer de las empresas nacionales.


El Presidente Xi a través de la Comisión Central para Asuntos Económicos y Financieros del PCCh, ha mostrado en el último año preocupación por la manera en que se distribuye la riqueza producida por la sociedad, y particular por la ralentización del consumo de la población en los últimos meses. Durante años la política oficial permitía que algunos individuos y regiones se beneficiaran primero que otros de la apertura económica del país, pero el énfasis ha cambiado y ahora la preocupación es que las empresas exitosas, y en particular las tecnológicas contribuyan más con la sociedad.


Detrás de esta preocupación “redistributiva” también hay un componente de control político, pues esta “casta” de ricos empresarios podría tener una agenda peligrosa a los ojos del partido. La manera más sencilla que tiene el PCCh de cortar de raíz estas agendas en limitando las libertades económicas de los empresarios bajo observación, dándole en algunos casos estocadas mortales a sus modelos de negocios.


Para un inversionista extranjero seguir de cerca las “intrigas cortesanas” de la sociedad china no es sencillo. En muchos casos, hay cambios de políticas muy poco predecibles y de alto impacto patrimonial, por lo que los extranjeros que quieran seguir el consejo de la unidad de investigación de BlackRock deben estar dispuestos a soportar altos niveles de volatilidad, y salvo en el caso de aquellos con conocimientos específicos de sectores industriales del país, es preferible invertir en ETFs o fondos mutuales que son diversificados por diseño.


Las comisiones cobradas por los administradores de dichos fondos tienden a ser altas, llegando en algunos casos a ser del orden del 5 por ciento del valor de la inversión, por lo que tomarse un tiempo para leer la letra pequeña de los prospectos de inversión es obligatorio hoy más que nunca.


Aun delegando las decisiones de inversión en agentes profesionales, los dueños de estos recursos deben familiarizarse con la cotidianidad de la economía china para poder ser interlocutores válidos de sus asesores. Hay situaciones que pasan en China que pueden ser sorprendentes aun para los inversionistas del tercer mundo, que piensan que ya lo han visto todo. Invertir en China no es para todo el mundo.

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