Hay que repensar la renta fija soberana
- Arca Análisis Económico
- 4 ago
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Resumen
Las necesidades de financiamiento de los gobiernos de los países miembros de la OCDE han crecido en los últimos años. El último informe de esta organización sobre deuda pública, de marzo de 2025, estima que la emisión de bonos soberanos por parte de los países del grupo ascenderá a 17 billones de dólares en 2025, frente a los 14 billones de dólares de 2023. El monto total de deuda en circulación será del orden de 59 billones de dólares, que es equivalente al 84 por ciento del PIB de esos países.
La intención de los países miembros de la OCDE de emitir un mayor volumen de bonos, nos obliga a preguntarnos si hay suficientes demandantes para ellos.
En la lista de los potenciales compradores, y ante la falta de una demanda constante de los bancos centrales y los fondos de pensiones, los gobiernos se verán obligados a recurrir a inversores internacionales, como los fondos de cobertura (hedge funds). No es de extrañar entonces que en las cifras de la OCDE aparezcan los inversionistas internacionales como el grupo de mayor importancia con una participación del 34 por ciento en el año 2024. Dichos actores acumulaban el 29 por ciento de participación en el año 2021.
A partir de la Gran Crisis Financiera del 2007 el panorama de inversión de la renta fija soberana de los países desarrollados cambió de manera drástica. La pauta de los siguientes quince años fue la de un régimen de tasas de interés cercanas a cero o negativas producto de la propensión de los bancos centrales a inyectar liquidez a través de la compra de títulos de renta fija en los mercados secundarios de deuda.
Finalmente en el año 2022, la inflación reapareció y con ella la subida del costo del dinero. Entonces el juego de la renta fija comenzó a cambiar por diversas razones que a continuación enunciamos.
Para comenzar, las necesidades de financiamiento de los gobiernos de los países miembros de la OCDE han crecido en los últimos años. El último informe de esta organización sobre deuda pública, publicado en marzo de 2025, estima que la emisión de bonos soberanos por parte de los países del grupo ascenderá a 17 billones de dólares en 2025, frente a los 14 billones de dólares de 2023. El monto total de deuda en circulación será del orden de 59 billones de dólares, que es equivalente al 84 por ciento del PIB de esos países.
Gracias al alza de las tasas de interés habrá una mayor propensión, que en el pasado a emitir deuda de corto, puesto que es más económica. El informe de la OCDE estima que el 45 de la deuda vigente vencerá en 2027. Cuando venza, se refinanciará a un coste mayor, ya que gran parte se emitió durante una época de tipos de interés bajos. Esto ejercerá mayor presión sobre las finanzas públicas. El coste de los intereses de la deuda pública en el país promedio de la OCDE asciende actualmente al 3,3 % del PIB, una cifra superior al gasto en defensa promedio de dichos países.
La subida del costo de financiamiento no puede ser compensada con la reducción de otras partidas de los presupuestos nacionales porque no hay un consenso político para lograr reducciones principalmente en gastos de la seguridad social que son los renglones más voluminosos.
En la medida en que las agendas de los partidos populistas han ganado peso en el electorado las posibilidades de recortes reducen, y además se abre la posibilidad de los gastos puedan aumentar para responder a las promesas electorales de los grupos que desafían el statu quo.
La intención de los países miembros de la OCDE de emitir un mayor volumen de bonos, nos obliga a preguntarnos si hay suficientes demandantes para ellos. En la década pasada este no fue un problema ya que los bancos centrales eran compradores naturales en los mercados secundarios de deuda como respuestas a las crisis financieras y al COVID. Estas compras además les daban a los inversionistas institucionales privados la tranquilidad de poder participar en mercados de renta fija con buenos niveles de liquidez.
En la actualidad los bancos centrales de los países desarrollados están tratando de revertir la expansión de sus balances generadas en las crisis ya mencionadas, por lo que no participarán en el mercado secundario de deuda con el ímpetu que los hicieron en la década pasada. De hecho los bonos que se vencen sus portafolios no son sustituidos por nuevos instrumento, y lo mismo pasa con los cupones cobrados que no son reivertidos. Las tenencias de deuda gubernamental de los bancos centrales en la OCDE han caído del 29% del total en 2021 al 19% en 2024
Ante una menor participación de los bancos centrales en el mercado de deuda soberana, se espera que actores como los fondos de pensiones cubran parte de este vacío. Pero la realidad de dichos fondos también ha cambiado .Los fondos de pensiones tradicionales ofrecían pensiones de beneficio definido, donde los ingresos de jubilación estaban vinculados al salario del empleado. Muchos fondos de pensiones de beneficio definido adquirieron bonos gubernamentales para cubrir sus pasivos.
Sin embargo, en las últimas décadas, se ha producido una rápida expansión de los fondos de contribución definida, que simplemente acumulan dinero para que los trabajadores lo utilicen al jubilarse. Estos suelen tener una exposición mucho menor a los bonos que los fondos de contribución definida puesto que no tienen la obligación de cubrir un cronograma de pagos con los jubilados
A nivel mundial, los fondos de contribución definida representan actualmente el 59 % de todos los activos de los fondos de pensiones, en comparación con el 40 % en 2004, según el Thinking Ahead Institute.
En la lista de los potenciales compradores, y ante la falta de una demanda constante de los bancos centrales y los fondos de pensiones, los gobiernos se verán obligados a recurrir a inversores internacionales, como los fondos de cobertura (hedge funds), no es de extrañar entonces que en las cifras de la OCDE aparezcan los inversionistas internacionales como el grupo de mayor importancia con una participación del 34 por ciento en el año 2024. Dichos actores acumulaban el 29 por ciento de participación en el año 2021.
Un aumento en la oferta de títulos acompañado con una reducción de la demanda nos sugiere que el rendimiento de los títulos soberanos de los países desarrollados debería subir en los próximos años. ¿Quiénes no la van a tener fácil en este nuevo contexto? Los ministerios de finanzas de los partidos que ejerzan funciones de gobierno, los directorios de los bancos centrales a los cuales se les va a presionar para que reduzcan el costo del dinero así como los gerentes de portafolios de renta fija que verán aumentar la volatilidad de los precios de los títulos que tranzan.









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