top of page

La Economía Plateada: No Todo lo que Brilla es Plata

  • Arca Análisis Económico
  • 31 mar
  • 5 Min. de lectura

ree

Resumen


La imagen idealizada del retiro contrasta con la realidad financiera de muchos jubilados, incluso en países desarrollados. En EE.UU., en 2020, el 11 % de los hogares eran de personas de 65 años o más que vivían solas (frente al 9 % en 2010); casi la mitad de las mujeres y el 29 % de los hombres en esa edad no tienen pareja. Este aumento de retirados solitarios exige rediseñar servicios, desde la gestión de activos financieros hasta la atención sanitaria.


Existe una imagen bucólica de la vida de los retirados estimulada en buena medida por las campañas de mercadeo de las empresas de los países desarrollados que venden a sus ciudadanos una enorme variedad de bienes y servicios. Pero, la verdad es que ni siquiera en esos países el jubilado promedio tiene la base patrimonial como para costearse el nivel de vida que la publicidad sugiere que debería tener.


Los datos de la Encuesta sobre Finanzas del Consumidor (SCF) de la Reserva Federal para el año 2022 (los más recientes) muestran que el ahorro promedio para los tres segmentos poblacionales en que se dividen los retirados es: 537.560 dólares (55 a 64 años), 609.230 dólares (65 a 74 años) y 462.410 dólares (+ 75 años). Los montos mencionados en el párrafo anterior no son despreciables en términos absolutos, pero, al ser promedios, obviamente no describen las situaciones individuales. 


Cuando vemos la mediana (el valor medio de un conjunto de números) de la acumulación de ahorro para el retiro, encontramos que los niveles de acumulación son los siguientes: 185.000 dólares (de 55 a 64 años), 200.000 dólares (de 65 a 74 años) y 130.000 dólares (de + 75 años). Y estos números vuelven el panorama del futuro de los retirados mucho más sombrío.


De hecho, un estudio sobre percepciones de ahorro de la empresa de seguros Allianz Life publicado en el último trimestre de 2024 encontró que el 69 por ciento de los estadounidenses afirman que sus contribuciones a sus fondos de retiro son insuficientes debido a que la inflación les impide mantener un esfuerzo de ahorro sostenido y, para complicar aún más la situación, el 42 por ciento ha hecho retiros anticipados de estos fondos para cubrir gastos de otra naturaleza. 


Para evaluar con propiedad la situación financiera de la nueva ola de retirados, deben confrontarse percepciones muy arraigadas que cada vez se compadecen menos con la realidad. Por ejemplo, siempre se ha pensado que la mayoría de las personas se retiran en parejas y que los cónyuges se dan apoyo mutuo en los llamados “años dorados”, pero si vemos algunos datos demográficos, encontramos que, en el caso de los EE. UU., las personas de 65 años o más que vivían solas encabezaban el 11 % de todos los hogares estadounidenses en 2020, frente al 9 % en 2010, según la Oficina del Censo de EE. UU. Aproximadamente la mitad de las mujeres y el 29 % de los hombres de 65 años o más no tienen pareja, según un análisis de datos censales realizado por el Pew Research Center.

Esas cifras podrían aumentar a medida que más adultos jóvenes llegan a la jubilación sin pareja. Aproximadamente el 38 % de la población de entre 25 y 54 años no tenía pareja en 2019, frente al 29 % en 1990, según Pew. Y el 53 % estaba casado, frente al 67 % en 1990. Según los científicos sociales, las menores tasas de matrimonio se deben a las mayores oportunidades económicas para las mujeres y a la menor presión social para contraer matrimonio.


En la medida en que crece la proporción de personas en edad de retiro que viven solas, es necesario que haya un rediseño en la prestación de servicios de toda índole, incluyendo aquellos vinculados a la gestión de activos financieros, tales como cuentas corrientes y de inversión, así como los asociados a la gestión de la salud.


Los individuos que no viven en pareja deben contar con personas que puedan tomar decisiones sobre sus temas personales en caso de que estos estén incapacitados para hacerlo, y de allí la necesidad de formalizar la participación de estos allegados a través de arreglos legales que den soporte a sus acciones.  En el mundo anglosajón hay una fuerte tradición cultural que facilita esta delegación a terceros, pero puede que no sea así en Latinoamérica, no por falta de mecanismos legales, sino por usos y costumbres que dan por sentado que siempre habrá un adulto del entorno familiar que cumplirá este rol, lo que cada vez es menos cierto.


Cuando vemos la situación en Venezuela, encontramos que estimaciones de la empresa consultora Equilibrium señalan que para finales del año 2024 los mayores de 55 años en Venezuela, que forman el segmento de la economía plateada, totalizaban 5,3 millones de personas. De ellos, el 51,2 por ciento son mujeres y el 48,8 por ciento hombres, que pueden agruparse en tres bandas etarias, a saber: 55-64 años (47,4 por ciento), 65-75 años (37,4 por ciento) y mayores de 75 años (15,2 por ciento).


Este grupo etario es parte de una estructura poblacional claramente afectada por la ola migratoria vivida en la última década que ha traído consigo la pérdida de bono demográfico y que ha afectado la composición de la fuerza laboral. Cuando hablamos de estado civil, el 39,6 por ciento vive en pareja y el 60,4 por ciento restante declara no hacerlo.


Más allá de algunos estudios exploratorios sobre los miembros de la economía plateada, no existen datos públicos sobre el nivel de ahorro acumulado por los venezolanos para su retiro, como tampoco un verdadero perfil sociodemográfico de la población en general que nos hable con claridad de cómo está constituido este grupo etario, y esta es información básica no solo para la formulación de cualquier política pública, sino también para medir la profundidad de muchos nichos de mercado que suponemos que existen para la provisión de bienes y servicios que tradicionalmente ha provisto la familia.

Sin embargo, hay una realidad muy cruda y es que, aunque no tenemos los números, sabemos que no hay mucho dinero acumulado para atender a los miembros de la tercera edad y que la infraestructura disponible para la prestación de los servicios que requieren es también limitada, por lo que es necesario buscar maneras novedosas para resolver sobre la base de lo que se cuenta, y es allí donde las organizaciones de la sociedad civil tienen un enorme campo de acción organizando a los “miembros de la comunidad plateada”, a los prestadores de servicios e interactuando con los gobiernos municipales de las zonas urbanas que de manera sistemática se han ocupado de este tema.

En el corto plazo, no todo lo que brilla es plata, pero hay maneras efectivas de tratar de que así sea, y esto es una responsabilidad ineludible del colectivo.

Comentarios


CONECTA CON

NOSOTROS

  • Arca Análisis Económico en LinkedIn
  • Arca Análisis Económico en Instagram
  • Arca Análisis Económico en Twitter
  • Arca Análisis Económico en Facebook
  • Arca Análisis Económico en YouTube

RECIBE EL

NEWSLETTER

DÉJANOS UN

mENSAJE

¡Gracias por tu mensaje!

"La información, comentarios y análisis de nuestros especialistas tiene un carácter meramente informativo y no constituyen un análisis exhaustivo de las aspectos tratados. La información suministrada no puede ser considerada como una asesoría financiera o de inversión”

© 2023 Arca Análisis Económico

Caracas, Venezuela

bottom of page