La Emisión Activista del Tesoro.
- Arca Análisis Económico
- 16 jun
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Resumen
Ante la negativa de los bancos centrales a reactivar compras masivas de bonos, los ministerios de finanzas buscan nuevas estrategias para gestionar la deuda. En EE.UU., bajo Biden, el Tesoro aumentó la emisión a corto plazo, estrategia llamada Emisión Activista del Tesoro (ATI) por Miran y Roubini. Japón, con una deuda del 250 % del PIB, también estudia aplicarla para reducir el costo de su endeudamiento.
El aumento de las tasas de interés a largo plazo en los países desarrollados preocupa a sus ministerios de finanzas. Tal aumento no solo encarece el servicio de la creciente deuda pública y privada, sino que también pone en riesgo el crecimiento económico.
Dada la renuencia de los bancos centrales a reanudar los programas de inyección de liquidez vía compra de bonos, tan extendidos en la década pasada, los ministerios de finanzas han tenido que evaluar nuevas maneras de gestionar la emisión de deuda pública.
En tal sentido, el Departamento del Tesoro de EE. UU., durante la administración de Joe Biden, comenzó a modificar la composición de la emisión de deuda pública, haciendo un mayor uso de emisiones a corto plazo para reducir así sus costos de mantenimiento. Dicha estrategia fue bautizada por los economistas Stephen Miran y Nouriel Roubini con el nombre de Emisión Activista del Tesoro (Activist Treasury Issuance, ATI, por sus siglas en inglés).
La ATI es una variante de la llamada «Operación Twist», en la que, tras la crisis financiera, la Reserva Federal bajó los tipos de interés de largo plazo mediante operaciones de compra de bonos las cuales estaban acompañadas por ventas simultáneas de títulos del tesoro a corto plazo. Sin embargo, esta vez, en lugar de ello, el Tesoro redujo la emisión de deuda a largo plazo vendiendo menos títulos.
Miran y Roubini criticaron durante la administración Biden a la ATI como una forma de intromisión en la política monetaria por parte de las autoridades fiscales, es decir, por el Tesoro estadounidense. Y tal crítica fue compartida por muchos formadores de opinión del Partido Republicano; sin embargo, esta estrategia no se está eliminando gradualmente, como mucha gente suponía que se haría en un Departamento del Tesoro bajo la administración Trump.
¿Por qué se mantiene? Porque su eliminación gradual aumentaría drásticamente las tasas de interés a largo plazo. De hecho, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha planteado la posibilidad de continuar con el ATI como una variante más agresiva de la expansión cuantitativa (QE) que en este caso es promovida por el Tesoro y no por la FED como en el pasado. Tales intervenciones se ejecutarían para evitar un aumento excesivo de las tasas de interés.
EE.UU. no está solo en la aplicación de la ATI. Japón, con niveles de endeudamiento público de orden del 250 por ciento del PIB, está considerando la aplicación de esta estrategia para tratar de minimizar el costo del servicio de su deuda pública.
Miran y Roubini se deben sentir muy validados al constatar que su predicción de que, una vez que un gobierno inicia la ATI, el riesgo de que las siguientes administraciones se vuelvan adictas a ella es muy alto, entrando además de manera continua en áreas que son dominio de los bancos centrales.
Las prácticas del Departamento del Tesoro estadounidense se vuelven un referente para aquellos países donde los bancos centrales no cuentan con mecanismos equivalentes al QE para intervenir cuando las tasas de interés de sus deudas soberanas suben muy rápidamente sin responder verdaderamente a los fundamentos del mercado.
Como el Banco Central Europeo sí tiene mecanismos equivalentes al QE dentro de su menú de herramientas de intervención, no surge la tentación de que los ministerios de finanzas de los países miembros tomen tal iniciativa; recordemos que no existe tal cosa como el Ministerio de Finanzas de la Eurozona que pudiera jugar con el perfil de deuda de la región si fuera el caso. El Reino Unido es un candidato más probable dada su precaria situación fiscal.
El aumento de las tasas de interés de los bonos soberanos de países como EE.UU., Japón y el Reino Unido reflejan una reducción del apetito de inversionistas institucionales por los bonos soberanos de largo plazo causada por el temor un incremento del endeudamiento público deteriore el valor de sus portafolios de inversión ya que el precio de los bonos se mueve en el sentido inverso al de las tasas de interés.
En este contexto de incertidumbre, y no habiendo sustitutos abundantes a los títulos soberanos de países como EE. UU. y Japón, los inversionistas institucionales se moverán hacia la parte corta de la curva de vencimiento (papeles de corto plazo), creando baches de liquidez de los títulos de largo plazo. Al final deberíamos esperar un aumento de la volatilidad de precios en los mercados de renta fija, la cual de una u otra manera afecta a la economía mundial en su conjunto.









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