La Geoeconomía en Tiempos de Trump
- Arca Análisis Económico
- 21 abr
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Resumen
La geoeconomía usa la fuerza económica para lograr fines políticos o económicos, mediante incentivos o amenazas. Ante los planes de Trump II, resurgen los análisis de Albert Hirschman (National Power and the Structure of Foreign Trade, 1945), que advierten: (1) países pequeños no deben depender excesivamente de un socio comercial; (2) el poder hegemónico actual de EE.UU. proviene más del sistema financiero basado en el dólar que de la manufactura; y (3) este poder es frágil: perder cuota de mercado reduce su control de forma desproporcionada.
La geoeconomía es el uso de la fortaleza económica de un país para influir en entidades extranjeras y lograr objetivos geopolíticos o económicos. Un elemento común del poder geoeconómico son las amenazas, positivas o negativas, que los países hegemónicos lanzan para inducir la obediencia de las entidades objetivo.
A estas alturas, es muy claro que la geoeconomía será un marco de referencia para responder la pregunta cuya respuesta obsesiona a los actores de los mercados financieros: ¿Cómo pueden los inversores analizar las políticas de Donald Trump?
Cualquier respuesta posible a esta pregunta debe partir de la base de que la Administración Trump quiere hacer un quiebre con la que fue la política arancelaria estadounidense en los últimos ochenta años. Vistos desde la perspectiva del pensamiento económico dominante del siglo XX, estos aranceles son autodestructivos.
Desde un punto de vista estrictamente económico, explicar el comportamiento del presidente Trump y sus colaboradores como irreflexivo y poco conectado con los principios generales de la economía internacional puede ser un poco simplista.
Es por ello que en los últimos meses, y aun antes de conocerse detalles de los planes de Trump II, ha habido una especie de desempolvamiento de los trabajos de Albert Hirschman, autor de National Power and the Structure of Foreign Trade, un clásico publicado en 1945 y que recogía las experiencias del autor en la Guerra Civil Española y la Alemania nazi, lo que le llevó a dedicarse en la Universidad de California, Berkeley, a estudiar la autarquía, que es una política económica que restringe las importaciones y estimula a un país a ser autosuficiente.
La gran preocupación de Hirschman fue desarrollar un marco para medir la coerción económica y el ejercicio del poder hegemónico a partir del desastroso proteccionismo de la década de 1930 que tan bien conocía.
Las declaraciones del presidente Trump del pasado 2 de abril de 2025, donde desmantelaba la política comercial estadounidense como la conocíamos hasta la fecha, no habrían causado mayor sorpresa al economista Hirschman, ya que los pensadores neoliberales suelen ver la política como un derivado de la economía, mientras la escuela de pensamiento de Hirschman lo ve al revés, argumentando que «mientras una nación soberana pueda interrumpir el comercio con cualquier país a su antojo, la lucha por un mayor poder nacional permea las relaciones comerciales». Y consideraba «el comercio como un modelo de imperialismo que no requería la ‘conquista’ para subordinar a los socios comerciales más débiles».
Tal ha sido el interés que han despertado los trabajos de A. Hirschman que, en la reunión anual de the American Finance Association (la Asociación Estadounidense de Finanzas), en enero de 2025 y disponible en YouTube, incluyó un panel sobre geoeconomía donde Maurice Obstfeld, ex economista jefe del FMI (y estudioso de Hirschman), señaló tres aspectos que deben tomar en cuenta los inversionistas en esta época de aparente cambio de paradigma.
En primer lugar, Obstfeld advierte que es peligroso para los países pequeños volverse demasiado dependientes de cualquier socio comercial importante. En segundo lugar, argumenta que la fuente del poder hegemónico de Estados Unidos hoy en día no reside en la manufactura (ya que China controla cadenas de suministro clave), sino en el sector financiero, estructurado en torno al sistema basado en el dólar. Por lo tanto, los aranceles de Trump son esencialmente un intento de desafiar a otra potencia hegemónica (China), pero sus políticas financieras son un esfuerzo por defender su dominio actual.
En tercer lugar, el poder hegemónico no funciona de forma simétrica. Si un acosador tiene, por ejemplo, una cuota de mercado del 80%, suele tener el control del 100%; pero si la cuota de mercado cae al 70%, el poder hegemónico se desmorona más rápidamente, ya que los débiles ven alternativas.
Esto explica por qué Estados Unidos no ha logrado controlar a Rusia mediante sanciones financieras. Y el patrón podría repetirse de forma más generalizada si otros países reaccionan a los aranceles agresivos de Trump desarrollando alternativas al sistema financiero basado en el dólar.
Pensadores como Hirschman ponen empeño en sacar lecciones de periodos tan convulsos con la esperanza de que las sociedades aprendan de la historia para mejorar el futuro. ¿Por qué la Administración Trump siente que ochenta años de historia pueden ser desechados de un plumazo?









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