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¿Llegó el momento de los mercados emergentes?


Mohamed El-Erian, Presidente del Queens’ College de la Universidad de Cambridge, compartió en su columna del pasado mes de julio de 2022 en el Financial Times, titulada: ¿Cómo invertir en los mercados emergentes?, sus consejos a quienes buscan oportunidades de inversión en dichas economías.


A diferencia de contextos económicos anteriores donde una expansión generalizada de la economía les permitía a los inversionistas apostar a los mercados emergentes comprando índices bursátiles y algunos ETFs, el profesor El-Erian sugiere invertir en esta ocasión con mucha más cautela.


Los inversionistas deben preferir títulos de deuda de empresas que ofrezcan garantías reales, acciones de compañías con grandes acumulaciones de efectivo, y deuda soberana de países con un buen inventario de reservas internacionales.Es ideal adquirir títulos de compañías prestigiosas cuyos precios han caído debido al efecto contagio típico de los mercados emergentes, activos en dificultades donde los valores de recuperación son altos, o aquellos afectados por fallas del mercado financiero nacional.

 

Mohamed El-Erian, Presidente del Queens’ College de la Universidad de Cambridge, y experto en el manejo de portafolios institucionales, compartió en su columna del pasado 25 de julio de 2022 en el Financial Times, titulada: ¿Cómo invertir en los mercados emergentes?, su opinión de cuál debe ser la aproximación de quienes buscan oportunidades de inversión en estas economías.


El profesor El-Erian nos recuerda que luego de una importante corrección de precios de los principales índices bursátiles de los mercados financieros emergentes en el primer semestre de 2022, sus valoraciones actuales lucen baratas en términos absolutos, así como en términos relativos a los títulos valores estadounidenses y europeos.


Sin embargo, los precios bajos son una condición necesaria pero no suficiente para garantizar un buen retorno de un portafolio de inversión en el futuro, particularmente en el caso de aquellos inversionistas que no se sienten cómodos con los episodios de alta volatilidad propios de los mercados emergentes.


La recomendación de aumentar la exposición a estos mercados parte de varios supuestos. El primero de ellos, es que la Reserva Federal y el Banco Central Europeo lograrán controlar la inflación sin hacer caer a sus economías nacionales en una recesión. El segundo, es que la inflación será transitoria; el tercero es que los inversionistas internacionales que ya han incursionado en estos mercados no huirán despavoridos como respuesta a un deterioro futuro de las economías locales, y el cuarto es que el tejido político y social de estos países es lo suficientemente fuerte como para sobrellevar las presiones generadas por la inflación de bienes e insumos productivos.


Otra premisa a considerar es que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial repetirán el apoyo dado en 2020 a las frágiles economías emergentes. Muchos no olvidan que en este esfuerzo los entes multilaterales esperaban la cooperación de instituciones financieras privadas, las cuales realmente no aportaron recursos.


En el año 2020, se implantó gracias a la iniciativa de actores institucionales públicos la Suspensión de Servicio de la Deuda, así como una revisión en el seno del G-20 de un marco de referencia común para el tratamiento de deudas bilaterales.


En ausencia de fondos del sector financiero privado, aumentará la probabilidad de dolorosos recortes en el gasto en los sectores sociales, se agravarán los problemas del cambio climático, así como una agudización de la desigualdad que afectará negativamente el crecimiento real y potencial.


A diferencia de contextos económicos anteriores donde una expansión generalizada de la economía les permitía a los inversionistas apostar a los mercados emergentes comprando índices bursátiles y algunos ETFs, el profesor El-Erian sugiere invertir en esta ocasión con mucha más cautela.


Los inversores deben tener en cuenta tanto la dispersión de los rendimientos dentro de las distintas familias de activos, como las influencias económicas y financieras sobre tales activos que aún no se han desarrollado por completo, como es el caso del aumento de la inflación que obliga a los principales bancos centrales a subir los tipos de interés en una economía global que se desacelera rápidamente.


Algunas empresas que cotizan en bolsa, y cuyos precios han caído en el último semestre, enfrentan un riesgo de reestructuración significativo donde parte de las pérdidas en que incurrirán serán de naturaleza permanente, y por tanto no son candidatas obvias para incursionar en estos mercados.


Los inversionistas deben preferir títulos de deuda de empresas que ofrezcan garantías reales, acciones de compañías con grandes acumulaciones de efectivo, y deuda soberana de países con un buen inventario de reservas internacionales. Es ideal adquirir títulos de compañías prestigiosas cuyos precios han caído debido al efecto contagio típico de los mercados emergentes, activos en dificultades donde los valores de recuperación son altos, o aquellos afectados por fallas del mercado financiero nacional.


Las realidades de la gestión de portafolios de inversión obligan a estar pendiente sobre secuencias de eventos propias de esta región. Por ejemplo, frente a los altos precios de las importaciones, la disminución de la demanda de exportaciones y las bajas reservas internacionales, los países tienden a optar por la depreciación de la moneda local para facilitar el ajuste financiero y la reestructuración económica. Este comportamiento hace poco atractivas las empresas cuyos ingresas se generen mayoritariamente en moneda local.


Llegará el momento donde podrá haber una exposición generalizada a los mercados emergentes. Por ahora, se requiere un enfoque más selectivo, incluso a través de mercados privados de títulos valores. Sin embargo, los inversionistas deben estar preparados para transitar el accidentado camino hacia mayores rendimientos.

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