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Los chinos, los rusos y el cochino dinero


Esa idea de que el presidente Putin podía manejar cómodamente su invasión a Ucrania porque tenía ahorros para costearla, fue hasta cierto punto muy ingenua, porque no era muy difícil suponer que los fondos bajo custodia de las instituciones bancarias internacionales podían ser bloqueados con mucha facilidad.


China jugará un papel importante ayudando a los rusos a tratar de minimizar el impacto de las sanciones occidentales. Si juega sus cartas inteligentemente, el gigante asiático terminará sacando una buena tajada del conflicto. Controlar el flujo del dinero es el nombre del juego.

 

Esa idea de que el presidente Putin podía manejar cómodamente su invasión a Ucrania porque tenía ahorros para costearla, fue hasta cierto punto muy ingenua porque no era muy difícil suponer que los fondos bajo custodia de las instituciones bancarias internacionales podían ser bloqueados con mucha facilidad.


Los 630 mil millones de dólares reservas internacionales del Banco Central Ruso (BCR) están distribuidos de la siguiente manera: 21,7 por ciento en oro, 13,8 por ciento en instrumentos financieros denominados en renminbi, y el resto, 64,5 por ciento, en dólares y euros depositados en bancos franceses, japoneses, alemanes estadounidenses, así como en instituciones financieras internacionales tales como el Banco de Pagos Internacionales y Fondo Monetario Internacional.


Salvo los activos denominados en la moneda china, el resto están congelados o son de difícil manipulación para efectuar pagos como es el caso del oro en barras.


Al consolidar las reservas del BCR, las inversiones del gobierno y un acuerdo de préstamo de larga data, Rusia puede recaudar rápidamente en China más de 160 mil millones de dólares , o el equivalente a 16 meses a sus ventas de petróleo y gas natural a la Unión Europea y los Estados Unidos.


Sin embargo, los montos ya mencionados, que se encuentran en el sistema financiero chino, no son suficientes para evadir las sanciones que a Rusia han impuesto la Unión Europea, EE.UU, y otros miembros del G-7.


Para ayudar a sus socios en guerra, China tendría que ofrecer un sustituto viable del dólar estadounidense. Pero, el renminbi, apenas se usa fuera de China. Solo el 3 por ciento del comercio mundial se realiza utilizando la moneda roja. Incluso Rusia y China realizan su comercio principalmente en dólares estadounidenses y euros.


Aun dentro de las limitaciones que imponen las sanciones, los chinos pueden poner a disposición de los rusos mecanismos para movilizar recursos que han usado previamente con Irán y Corea del Norte, entre los que se cuentan la transformación de bancos chinos en entes especializados para mover estos fondos, ocultando la verdadera identidad de los sus dueños. Estos mecanismos son de corta duración porque eventualmente los sancionadores tarde o temprano descubren la naturaleza del mecanismo de evasión.


El conflicto ruso-ucraniano ha puesto en claro la vulnerabilidad a la que los países con modelos no democráticos se exponen cuando integran sus economías a los mercados internacionales, ya que al utilizar el dólar o el euro como moneda de intercambio se exponen a congelación de fondos y otras sanciones de naturaleza comercial.


La reducción de esta vulnerabilidad tiene un alto costo, ya que exige la formación de bloques de alianzas dentro de las cuales deben concentrar la mayor cantidad de relaciones de intercambio comercial. Las sinergias y economías de escala tan propias de la globalización pasan a tener una importancia secundaria frente a la necesidad de blindarse de las presiones de los enemigos políticos.


Sí los chinos juegan bien sus cartas pueden sacar grandes beneficios del conflicto ruso-ucraniano. Para empezar, al ser intermediarios de las transacciones comerciales rusas van a controlar recursos energéticos y materias primas a los precios de descuento que la neutralización de las sanciones exigen.


Los rusos en su proceso de reconstrucción post conflicto con Ucrania tendrán que ofrecer grandes incentivos a la inversión extranjera, y salvo un cambio de régimen, serán los chinos los llamados a comprar industrias estratégicas rusas a precio de gallina flaca.


Nuestra experiencia nos dice que las amistades exitosas son aquellas que se dan entre pares. La amistad chino-rusa que pregonan los presidentes Xi y Putin, está muy lejos de ser una relación igualitaria. Los chinos tienen el dinero, las redes comerciales y financieras tanto en Occidente como en su bloque de influencia. Y los rusos devastados por heridas auto infligidas ¿Qué tanto podrán aportar?

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