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¿Qué es el ruido?



A finales de mayo de 2021 sale a la venta el nuevo libro del psicólogo Daniel Kahneman titulado Noise (Ruido) en el cual nos advierte de lo poco consientes que estamos de la gran variedad de respuestas que dan las corporaciones a situaciones de una misma naturaleza, lo que ocasiona grandes inconsistencias y pérdidas económicas no del todo reconocidas. ¿Qué causa esta situación? pues simplemente el ruido, fenómeno del cual habla esta columna.


Kahneman y sus coautores como gran síntesis de su libro, nos regalan un aforismo que deberíamos colocar en un espacio visible, para que nunca olvidemos que no somos infalibles, y este es: donde hay juicio, hay ruido y mucho más del que usted piensa.

El pasado 7 de mayo, el psicólogo Daniel Kahneman fue entrevistado por el periodista Tim Hartford para esa deliciosa columna del Financial Times titulada Lunch with FT, en la cual un colaborador de tan prestigioso periódico entrevista a un personaje de actualidad mientras comparten un almuerzo.


En lo que se supone es una reunión distendida, muchas veces los entrevistados se abren de manera tal que nos dan la oportunidad de conocer nuevas perspectivas sobre sus obras y pensamiento.


En esta ocasión el profesor Kahneham nos compartió su experiencia sobre el proceso de desarrollar una línea de investigación en la fase final de una carrera académica. Y este fue el caso de la escritura de su nuevo libro titulado Noise (Ruido), en coautoría con Olivier Sibony y Cass R. Sunstein.


Kahneham comentaba que sí hubiese tenido la oportunidad de empezar a trabajar en el tema del ruido en el proceso de toma de decisiones hace 20 años, habría comenzado desarrollando un programa de investigación, habría escrito artículos arbitrados, dictado muchas conferencias sobre el tema y el libro habría sido la consecuencia del proceso

Ahora, bien entrado en su octava década de vida, Kahneham tuvo que desarrollar un método mucho más acelerado para producir este libro, que es el resultado de múltiples reuniones con sus coautores durante la pandemia y por lo tanto tiene las características de un producto un tanto “prematuro”.


El autor espera haber hecho una contribución para que otros escriban mejores textos sobre el tema en el futuro, pues a sus ochenta y siete años se ha reconciliado con la idea de que nadie es eterno y que las buenas obras son el producto de contribuciones sucesivas de muchos autores.


En Noise, Kahneman toca un tema que a nadie le es ajeno, la gran variedad de respuestas que encontramos cuando individuos con el mismo nivel de autonomía y que siguen los mismos procedimientos para tomar decisiones dan respuestas muy variadas entre sí. Este fenómeno que él llama ruido, lo encontramos en las decisiones de los jueces de menores, en los resultados de experticias forenses, y en las correcciones de exámenes de muchos profesores, entre otros muchos casos.


Aunque mucho se ha avanzado en el entendimiento de los procesos de toma de decisiones, Kahneman en particular ha hecho grandes contribuciones al entendimiento de los sesgos, es poco lo que se conoce sobre el impacto de los ruidos en las decisiones corporativas.


Las organizaciones tienden a ignorar el alto grado de dispersión que existe en las decisiones que se toman a diario en ellas debido a dos fenómenos que se presentan cotidianamente: los empleados con mucha experiencia tienden a tener excesiva confianza en la calidad de sus juicios; adicionalmente también tienen en alta estima la inteligencia de sus pares. Esta combinación conduce con frecuencia a la sobrestimación de los acuerdos. En general, los profesionales tienden a pensar que los juicios que sus pares hacen sobre diferentes temas son más similares a los suyos de lo que realmente son.


Afortunadamente, Kahneman plantea la posibilidad de reducir el ruido en las tomas de decisiones apoyándose en herramientas y métodos de trabajo que obligan a organizar la información requerida para decidir.


En aquellos casos en que sea posible, el uso de algoritmos aumenta la calidad y consistencia de las decisiones organizacionales. Sesenta años de evidencia empírica muestra que tales algoritmos dieron mejores resultados en la mitad de los experimentos diseñados que sus contrapartes humanas, y en la otra mitad, el nivel de calidad de sus respuestas no es muy inferior.


Para otras situaciones donde la aplicación de algoritmos no es factible por razones técnicas o hasta políticas, las organizaciones deben promover la consistencia, asegurando que los empleados en roles similares usen los mismos métodos para recopilar información, integrarla en una visión del caso considerado y trasladarla en una decisión.


Es deseable promover la realización de mesas redondas donde los expertos se reúnan para revisar casos, tratando de que previamente todos los participantes hayan hecho su trabajo, y evitar así caer en consensos espurios donde los más persuasivos o carismáticos impongan su punto de vista. Cuestionarios y listas de chequeo pueden ayudar a quienes toman decisiones, a hacerlo en un marco más estructurado.


Kahneman reconoce que controlar el ruido es difícil, pero sostiene que aquellas organizaciones que se toman la molestia de cuantificar los costos de la variabilidad tendrán todos los incentivos para implantar los mecanismos que hagan posible una reducción importante en la dispersión de resultados ante planteamientos similares.


Kahneman y sus coautores como gran síntesis de su libro, nos regalan un aforismo que deberíamos colocar en un espacio visible, para que nunca olvidemos que no somos infalibles, y este es: donde hay juicio, hay ruido y mucho más del que usted piensa.

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