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Reflexiones de un presidente saliente: Mark Carney


Resumen

En marzo de 2020, Mark Carney cumplirá su mandato como presidente de Banco de Inglaterra y por ello ha dado varias entrevistas a la prensa especializada donde reflexiona sobre los retos que deberán enfrentar sus sucesores en las próximas décadas. Esta columna recoge un resumen de tales desafíos que incluye: el sortear una eventual “trampa de liquidez”, el conducir al sistema financiero británico en un mundo post Brexit y la medición y control de los riesgos financieros generados por el calentamiento global.

Es difícil encontrar un calificativo para describir la trayectoria profesional de Mark Carney, tal vez la única persona que ha sido presidente de dos bancos centrales, el de Canadá (2008-2013) y el de Inglaterra (2013-2020). Economista de Harvard, y doctor en la misma disciplina de la Universidad de Oxford, comenzó su carrera profesional en Goldman Sachs, grupo bancario donde permaneció 13 años, acumulando experiencia en riesgo soberano, bonos de mercados emergentes y participando activamente en el manejo de la crisis financiera rusa de 1998.


A partir de 2003 el Sr. Carney comenzó su carrera en el sector público ingresando al Banco de Canadá, en el cual permaneció diez años. Durante su gestión como presidente de dicha institución hizo frente a la crisis financiera global del 2008, bajando las tasas de interés y garantizando fuentes abundantes de liquidez a la banca local, razón por la cual Canadá fue el único miembro del G-8 que salió prácticamente ileso de tal crisis.


En el 2013 el Sr. Carney aceptó dirigir el banco central inglés, periodo en que ha tenido la oportunidad de lidiar con temas tan diversos como el Brexit, del cual ha sido un gran crítico, el rol distorsionador del dólar en el comercio internacional o la creciente desigualdad en la distribución de la riqueza en los países desarrollados.


Finalmente, el 16 de marzo de 2020 el Sr. Carney terminará su periodo al frente del Banco de Inglaterra, y en estas últimas semanas la prensa especializada, a manera de cierre de ciclo, le ha hecho una serie de entrevistas en las que se recogen sus percepciones sobre cuáles serán los temas álgidos que enfrentarán los bancos centrales de los países desarrollados en los próximos años. Revisemos algunas de tales reflexiones.


La mayor preocupación del Sr. Carney es sin duda alguna la posibilidad de que los bancos centrales de los países desarrollados no tengan la capacidad de enfrentar una severa contracción económica. En su opinión la economía mundial se está dirigiendo hacia una “trampa de liquidez”, situación en que las políticas monetarias de los bancos centrales pierden la capacidad de reactivar la economía vía la reducción de tasas de interés y la inyección de grandes masas de dinero a muy bajo costo.


Si tal trampa efectivamente sucede, los bancos centrales, para frustración de funcionarios como el Sr. Carney, se quedaran de manos atadas esperando que los gobiernos nacionales logren el consenso político para aplicar las clásicas políticas fiscales a su alcance, es decir la reducción de impuestos y el aumento del gasto público.


En cuanto a los desafíos regulatorios del sistema financiero, el gobierno inglés, durante las negociaciones de salida del Brexit, debe poner particular atención en evitar comprometerse a alinear sus potestades regulatorias sobre su sistema financiero a las de Bruselas. Un sistema financiero tan complejo como el británico no puede tercerizar dichas responsabilidades en un ente que tiene su propia agenda en estos tópicos y que no necesariamente coincidirá con la británica.


En tal sentido, mantener la libertad de cambiar a voluntad los niveles de capitalización de la banca nacional para regular la oferta de crédito es innegociable.


En cuanto a los desafíos medioambientales, el sistema financiero británico debe ver el control del calentamiento global como una oportunidad de negocios excepcional, dada las grandes inversiones que serán requeridas para adaptar a los diferentes sectores de la economía a los nuevos estándares ambientales.


El sistema financiero puede ayudar a promover el control del calentamiento global condicionando el otorgamiento del financiamiento al cumplimiento de estándares ambientales, pero tales medidas deben implantarse dentro de un contexto regulatorio amplio que involucre muchos más actores que los del sector financiero y a través del cual se fijen metas importantes en la reducción de dicho fenómeno y mecanismos creíbles para hacerlas cumplir.


A partir del 17 de marzo de 2021, el Sr. Carney tomará una posición temporal como enviado especial de las Naciones Unidas, y colaborará en preparación de la Conferencia sobre Cambio Climático que tendrá lugar en Glasgow en noviembre de 2021.


Se espera que el marco de referencia que deben cumplir corporaciones financieras y no financieras para estimar los riesgos ambientales que el Sr. Carney promovió durante su gestión en el Banco de Inglaterra, se transforme luego del evento de Glasgow, en un referente universal para la evaluación de inversiones sostenibles.

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