RILA o la Democratización de los Mecanismos de Cobertura
- Arca Análisis Económico
- 24 feb
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Resumen
En EE.UU., la necesidad de mantener parte de la renta variable incluso en el retiro, ante inflación reciente y bajas tasas prolongadas, ha impulsado el auge de las Anualidades Indexadas Registradas (RILA). Estos productos híbridos, creados en 2010 y basados en estrategias de cobertura antes reservadas a grandes patrimonios, alcanzaron ventas de 65 000 millones de dólares en 2024, ofreciendo beneficios de renta variable con protección parcial contra pérdidas.
Para muchos inversionistas, su principal deseo es construir un portafolio de inversión que al mismo tiempo les produzca rentabilidad con mínimo riesgo, y aunque esta expectativa parezca un tanto irreal, la industria de la inversión se ha abocado durante décadas a satisfacerla.
Desde el emblemático portafolio de inversión 60 acciones/40 bonos hasta la compra de productos derivados para asegurar ganancias bursátiles en mercados alcistas, al final todas estas estrategias buscan un fin último y es beneficiarse de las subidas de las acciones tratando de minimizar pérdidas de capital en mercados a la baja.
En la medida en que las personas se acercan a su etapa de retiro, se hace más patente la angustia de renunciar a las inversiones en renta variable para evitar potenciales pérdidas patrimoniales, pero los episodios inflacionarios de últimos años y las bajas tasas de interés que estuvieron vigentes más de una década en los países desarrollados han obligado a los inversionistas a reconocer el hecho de que, aun en el retiro, es difícil prescindir de un todo de la renta variable.
No es de extrañar entonces que en los últimos años en EE.UU. hayan proliferado familias de productos financieros para incorporar los beneficios de las inversiones en renta variable minimizando las pérdidas patrimoniales, los cuales se conocen con el nombre de Anualidades Indexadas Registradas (RILA, por sus siglas en inglés), las cuales en el año 2024 alcanzaron volúmenes de ventas de 65 mil millones de dólares.
Las RILA, que son una de las tantas variantes de los llamados productos estructurados, debutaron en el año 2010 y no son más que la estandarización de estrategias de cobertura de riesgo a las cuales siempre han tenido acceso los clientes de alto poder adquisitivo.
Como en el caso de cualquier producto estructurado, es vital entender cómo funciona y así evaluar si tiene sentido incluirlo dentro de un portafolio de inversión. En el caso de las RILA, la industria ha generado al menos 250 variantes, lo que complica la decisión de quien se plantea la posibilidad de adquirirlas.
Para generar estos productos, sus emisores invierten en bonos y simultáneamente compran opciones vinculadas a índices bursátiles, creando así distintas posibilidades de coberturas, dando al inversionista la posibilidad de decidir el nivel máximo de pérdida que está dispuesto a tomar cuando cae el mercado accionario y a cuánto retorno renunciar en un mercado al alza.
Cuando los inversionistas tienen acceso directo a experticia en productos derivados, es muy probable que productos de cobertura diseñados a su medida sean mucho más económicos que las RILA. La gran mayoría de estos productos se adquieren sin pagar comisiones explícitas porque el beneficio del emisor se obtiene de la diferencia del costo que para él tiene la cobertura y el precio a la cual se la vende al cliente, por lo que es muy difícil saber cuán costosa es esta cobertura.
Como el riesgo está en las letras pequeñas, los inversionistas deben averiguar las posibles penalizaciones que existen si la cobertura se vende antes del tiempo originalmente pactado, la manera en que se calculan los beneficios a los cuales el cliente tiene derecho y cada cuánto tiempo se revisan los montos de cobertura definidos en el contrato original.
Para aquellas personas que son contribuyentes en los EE.UU., es muy relevante el tipo de cuenta de inversión a través del cual compran estos productos debido a las penalizaciones que pueden sufrir al retirar los fondos antes de las fechas de jubilación. En el caso de inversionistas que no son residentes estadounidenses, es posible que sus bancos de inversión les restrinjan el acceso a los RILA.
Conocer los atributos de los productos tipo RILA, aunque no sean del interés de los inversionistas próximos a retirarse, les permitirá ayudar a responder una pregunta que no es trivial y es el grado de exposición tolerable al mercado accionario en esa etapa de la vida que se supone es dorada cuando hay dinero para costearla.









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