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¿Un efecto no deseado del Quantitative Easing?




Resumen


En las últimas semanas ha habido alzas puntuales de la tasas interés en el mercado de préstamos de corto plazo, que se supone pudiesen estar relacionadas con el desmantelamiento del Quantitative Easing que comenzó la Reserva Federal en el 2017.

Cuando se menciona el Quantitative Easing (QE), que fue el mecanismo utilizado por la Reserva Federal (FED) para inyectar liquidez al sistema financiero estadounidense, durante la Gran Crisis Financiera de la década pasada, a través de la compra de treasuries e hipotecas, se habla también de posibles efectos no deseados que pudo haber traído consigo.


El primero de estos efectos, anunciado más no ocurrido, fue el de un aumento desmesurado de la tasa de inflación. Sin embargo, en las últimas semanas ha habido alzas puntuales de la tasas interés en el mercado de préstamos de corto plazo, que se supone pudiesen estar relacionadas con el desmantelamiento del QE que comenzó la FED en el 2017.


En este mercado de préstamos a corto plazo, instituciones financieras e intermediarios en títulos de renta fija (bond dealers), resuelven sus necesidades temporales de efectivo mediante acuerdos de compra-venta de títulos del tesoro (repos), donde quienes tienen el efectivo aceptan comprar por un breve periodo una cartera de papeles soberanos, con la obligación de venderlos de vuelta al precio convenido previamente.


Las operaciones de recompra de títulos valores se pueden hacer a través de varios mecanismos. Uno de ellos, es el de las operaciones de mercado abierto, que se activa cuando la FED, provee liquidez directamente a grandes intermediarios en el mercado de bonos. Este mecanismo fue muy popular hasta la crisis financiera del 2008, cuando dejó de usarse debido a que se implantó el QE.



Fuente: Banco de la Reserva Federal de San Luis.


Durante el apogeo de la crisis financiera de 2007-08, el balance de la Reserva Federal (FED) se expandió de forma importante, ya que integraron diversos tipos de activos que eran considerados tóxicos. En la semana que terminó el 1 de agosto de 2007, justo antes del comienzo de la crisis financiera, la Reserva Federal tenía activos valorados en $858 mil millones en sus libros, sin embargo, a finales de 2009 el valor de los activos había ascendido a $2.24 billones. La FED empezó a reducir su balance (final del QE) en diciembre de 2017, por lo que el valor de los activos está hoy alrededor de los $3.86 billones. Para muchos, esta manera en la que la FED intervino ayudó a reactivar los mercados, y se teme que la disminución del balance afecte el buen desempeño de los mercados financieros.

El pasado 18 de septiembre, Jerome Powell, presidente de la FED, anunció que las operaciones de mercado abierto se volverán a reactivar próximamente para dar respuesta a las ya mencionadas crisis puntuales de liquidez, en este mercado de préstamos de corto plazo.


Adicionalmente, se reducirá la tasa de interés que la FED paga a la banca por el llamado encaje excedentario, con el objeto de que las instituciones redireccionen sus excedentes temporales de efectivo tanto al mercado overnight interbancario como al de repos, aumentando así la oferta de efectivo de muy corto plazo.


Se especula que la FED podría crear una ventana permanente de repos el próximo año, que sustituiría estas eventuales operaciones de mercado abierto, así como también reactivar el QE, reponiendo parte de la liquidez recogida cuando dejó de invertir los fondos de los instrumentos que se vencían durante el desmantelamiento del QE. El tamaño del balance de la FED se redujo en 15 por ciento entre finales de 2017 y septiembre de 2019.


No solo el QE pudiera ser responsable de la reducción de la liquidez de corto plazo, también ha contribuido con este fenómeno la regulación financiera vigente a partir del 2010, con la promulgación de la Dodd-Frank Act, que requiere que los bancos mantengan reservas liquidas en efectivo, y en títulos valores de alta calidad, reduciendo recursos disponibles para participar en los mercados de repos y overnight.


Es importante recordar que en la medida en que el Gobierno Federal emite regularmente títulos para cubrir el déficit fiscal, estimado en un billón de dólares para el 2019, los bancos dejan de disponer de estos recursos al momento en que sus clientes compran dichos papeles.


Entre crear una ventana permanente de repos y reactivar el QE, especialistas del área toman partido por la primera opción, porque no luce prudente inyectar recursos en una economía que sigue creciendo aunque sea modestamente. Con dicha ventana se pueden atender las necesidades de liquidez puntual de las instituciones financieras y los mayoristas del mercado de bonos sin necesidad de expandir el balance de la FED. Todavía nos queda mucho por aprender de la ola expansiva de liquidez que ha representado el QE.


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